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Cada vez es más amplio el panorama de viajeros por el mundo, viajeros que sobre sus dos ruedas, muchas veces cargadas hasta arriba, otras con un equipaje más ligero, viajeros que se fueron y nunca han vuelto, viajeros que vienen y van. Sin embargo, todos en común tienen algo: les gusta la gente, la aventura y sentir lo que les rodea abrazando su cuerpo.

Viajar en moto es especial, en moto lo hueles todo, sientes el calor, el frío, la humedad, en moto eres accesible a los demás cuando paras en una gasolinera, en un pueblo. En moto tu equipaje siempre es el justo y vives a merced del viaje, del asfalto, de los baches del camino, de la lluvia y el viento, del polvo…(del malo). En moto tropiezas con mil y una piedra, esquivas agujeros y sientes el terreno debajo de ti. En moto, los que viajamos, nos transformamos en aquellos hidalgos que con sus caballos conquistaban lugares, descubrían pueblos y comían y bebían lo que el camino ofrecía.

Esta es una parte de su historia, la que viví con ellos y unas preguntas para que les conozcáis un poco más, con ellos me crucé en el camino o rodamos juntos. Con algunos comí en la misma mesa y generosamente compartieron su experiencia…

En honor a todos ellos, para que sepáis quienes son.

 

FERNANDO “EL BÚFALO”

bufalo

A Búfalo lo conocí en México. Yo estaba bajando hacia Guatemala desde el norte de USA, aunque al llegar desde Inuvik (cruzando el Círculo Polar en Canadá) a Nueva York ya había cumplido con la Vuelta al Mundo, decidí que continuaría mi viaje en solitario uniendo ese norte con el sur (Ushuaia) y recorrería el continente americano así, de cabo a rabo. Como no, hubo quien me dijo que eso era muy peligroso, que en la frontera de USA y Méjico podría tener muchos problemas, que estaba llena de bandidos y pistoleros y que yo era un blanco fácil…como siempre durante mi periplo en solitario, no hice caso. Por fin, respiré hondo y crucé por Laredo a la tierra de los mariachis.

con Bufalo

Hacía unas semanas que contactamos por Twitter. No sabíamos si al final coincidiríamos, aunque nuestra ruta coincidía en Centroamérica. Por fin, un día me escribió y me dijo: “estoy en Oaxaca”. Casualmente yo había llegado allí hacía unos días y gracias a la invitación del presidente del Club BMW México a asistir a su reunión anual, conocí a una pareja que me brindaron alojamiento en un hotel en esta bonita población. Cuando Búfalo me dijo que estaba aquí, no lo dudé y le invité a compartir la habitación del hotel (tampoco encontraría nada, era Todos Los Santos y Oaxaca estaba de fiestas, todo lleno). A la vez apareció Don Solaris, otro español afincado en NYC que viajaba también al sur realizando un documental. Al final acabamos los tres viajando juntos, compartiendo plato y habitación.

con Búfalo y Solaris en Oaxaca

Con Búfalo y Don Solaris en Oaxaca

Estas son las 10 preguntas y sus respuestas que le hemos hecho a Búfalo:

El Búfalo (Cádiz) nació un 20 de Agosto por los pies (este dato me pide que lo incluya, dice ser muy importante a lo que yo le contesto: yo también nací con los pies por delante, que casualidad)

1-¿Cuándo empezaste a viajar?

Hace unos 4 años después de Ganar un cupón de la Once

2- ¿Qué motos has tenido? Con cual te quedarías y por qué.

Vespino CL año 80, Derbi Variant Bola 8, Honda cbr 600, Triumph Daytona 955, Kawasaki KLR 600 y Kawasaki KLR 250. Me quedaría con el Vespino del año 80 sin duda alguna y la acompañaría la Kawasaki KLR 600 porque aunque traga aceite como una condenada la he probado en todas las situaciones posibles de altura, climatológica y terrenos. Eso sí, Kawasaki España me parece despreocupada con sus clientes.

3- ¿Con cuanto tiempo planeas los viajes, sabes cada paso que vas a dar, llevas los lugares donde vas a dormir ya preparados?

Preparo mis viajes en 15 min máximos, no preparo nada porque realmente no son viajes, son aventuras.

4- La eterna pregunta….¿solo o acompañado?

Si está buena, acompañado.

5- Que te llevas siempre que nunca usas en tus viajes

Condones y velas de cumpleaños.

6- Viajes cortos (qué es para ti corto) o largos (ídem)

Cortos de una tarde y largos, de toda la vida…. Todos os demás son intermedios.

7- Viajarías así si tuvieses familia (niños, mujer, marido)

Tengo hijos y viajo igualmente. Quizás la pregunta es si tuviese familia tradicional… Visto lo visto… Depende del nivel de felicidad que tuviese en la misma. Si fuésemos muy feliz… Viajaríamos todos juntos.

8- ¿Por qué en moto?

Porque así no me tengo que llevar a la familia

9- Tus proyectos

Me gustaría formar una familia… Pero con tanta moto… No se. ¿Usar los condones de la pregunta cinco?

10- Qué es lo que no has vuelto a hacer desde que volviste del primer viaje.

Creo que nunca volví.

En esos momento solo pienso que soy un afortunado, que la constancia y el trabajo para conseguir lo que se quiere son los mayores pilares de esta vida y con ello el humilde ejemplo que puedo aportar a mis hijos desde la distancia… sabiendo que la distancia aunque esté en mi tierra y desgraciadamente, es permanente. Por lo tanto en esos momentos de vacío, en los que como dices te importaría y poco dejar la moto varada, la caseta y todo tirado, pillar un taxi que me llevara al primer aeropuerto y volver a mi casa, que no seria posible porque está alquilada y en su defecto la de mis padres… me jodo… principalmente porque son aventuras, por lo tanto no hay pasta para volver en el primer avión que salga del aeropuerto. Así, que en esos momentos es cuando empiezas a conocerte, ha hablarte y cuando todo merece la pena realmente. Caminar por el umbral de la muerte es peligroso, pero educativo. Aprendes a valorar y paro de soltar más el tostón. Estoy en medio de Angola y no se como salir, es viernes… así que limpiaré el condón por si acaso una cangreja de esta playa se deja querer… los cojones.

Puedes localizar al búfalo en su web pinchando en LA BÚFALO CUEVA y seguir su loco viaje por África con una moto y una tabla de surf en su FACEBOOK

 

JOSE MARÍA GARCÍA “EL CULEBRA”

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Jose M. García Domínguez es madrileño, como yo.  Le conocí hace muchos años. Yo trabajaba presentando un programa de motor en la televisión regional de la Comunidad de Madrid, Telemadrid.  El nombre del programa era “Bric Motor” y en esa ocasión decidí entrevistar a dos madrileños que habían participado en el Dakar (africano). Uno de ellos, el único de los dos que lo había finalizado (siendo el segundo en el que participaba), era Jose María. Me dejó tan alucinada su historia, su moto dañarían que estaba en el plató y toda la aventura que me impactó. Más adelante y antes de que supiera ni yo misma que iba a dar la Vuelta al Mundo en Moto, fue mi monitor en un curso de BMW al que acudí para aprender a mover mi moto fuera del asfalto. Unos días antes de salir a mi gran viaje, compartí con él y Pilar (su compañera, de viaje, pareja y otra gran viajera) una bonita tarde en Cadalso de los Vidrios, donde contaban que saldrían de viaje unos meses después que yo. Lo diferente de su viaje es que lo hizo con Pilar de copiloto, aunque luego ella, regresó en su propia montura.

1- ¿Cuándo empezaste a viajar?

En moto entiendo, a los 13 años de pasajero con mi padre a los 16 en cuanto tuve carné.

2- ¿Qué motos has tenido? Con cual te quedarías y por qué.

Han sido muchas, aunque durante los últimos 20 años he tenido 4 BMWs GS así que está claro, no?

3- ¿Con cuanto tiempo planeas los viajes, sabes cada paso que vas a dar, llevas los lugares donde vas a dormir ya preparados? Depende de la duración del viaje, los viajes cortos los planifico poco la verdad, nunca llevo nada reservado.

4- La eterna pregunta….¿solo o acompañado?

Acompañado

5- Que te llevas siempre que nunca usas en tus viajes.

Suelo utilizar todo lo que llevo.

6- Viajes cortos (qué es para ti corto) o largos (ídem).

Para mi a partir de un mes es un viaje largo.

7- Viajarías así si tuvieses familia (niños, mujer, marido).

Si, en pareja, con niños en moto complicado pero de otra manera pues también podría ser.

8- ¿Por qué en moto?

Con 12 años tuve mi primera moto y

9- Tus proyectos.

Dakar 2016

10- Qué es lo que no has vuelto a hacer desde que volviste del primer viaje.

Paso palabra.

Estas son otras preguntas queé vis qosotros habuerido que conteste

Cuando eres viajero en solitario, me imagino que les llegan momentos de nostalgia por la familia o sentimiento de soledad, como lo superan? Pensando que la familia y amigos siempre seguirán ahí cuando vuelvas.

Como sigues cuando llegas al punto de “quiebre”?, ese momento donde te entra el miedo de continuar, donde añoras volver a lo rutinario y seguro de una vida “normal”,donde solo quieres escuchar a tu familia a tu lado, donde las cosas no pintan bien y incluso hasta dejar la moto varada parece una buena idea. No he experimentado ese momento.

I would ask if this is in fact the best time for being a motorcycle traveller. If not, which one is it? Sometime in the past? or perhaps the future… Does it really makes any difference at all? It is easier now to travel the world with the help of intenet but it is getting less adventurous.

Para seguir a Jose María en su nueva aventura de correr el Dakar o para saber qué hace puedes hacerlo en WEB SITE o en su página de FACEBOOK.

 

MARIANO ALBORNOZ

Argentino

Mariano nació en Buenos Aires, Argentina, la penúltima ciudad que visité en mi Vuelta al Mundo. Su país, uno de los más extensos del continente Sur Americano, me dejó grandes encuentros con gente estupenda, paisajes increíbles de sur a norte y unos bellos pasos por la cordillera de los Andes. En su ciudad la acogida fue increíble. Nos conocimos por FB, cuando Mariano se puso en contacto conmigo y me preguntaba por información sobre un gran viaje. Él estaba dispuesto a emprender el suyo y en estos momentos, tras pasar por España, debe andar ya en el Este. Nuestro encuentro fue en Barcelona, donde yo iba a dar una conferencia en la Asociación de Bloggers de esta ciudad. Recuerdo que estaba preocupado por el seguro de su moto, que estaba retenida en el puerto. Al final, consiguió solucionar el problema. Estas son sus respuestas a mis preguntas:

1- ¿Cuándo empezaste a viajar?

Comencé a viajar a los 17 años de mochilero, luego en moto por argentina, y luego por los países vecinos, esta vez me fui a dar la vuelta al mundo con mi Yamaha XT125cc.

2- Qué motos has tenido? Con cual te quedarías y por qué.

Comenze con una moto de 50cc cuando era pequeño, luego pase a una 110cc, una 100cc , luego una Honda Transalp y hoy una Yamaha xt125cc, comenze a viajar en moto a los 16 años y lo hago por que  disfruto de la libertad.

3- ¿Con cuanto tiempo planeas los viajes, sabes cada paso que vas a dar, llevas los lugares donde vas a dormir ya preparados?

Para nada, nunca se donde voy a estar en unos días, improvisación e instinto al 100%, este largo viaje mas que durar en la salida fue para juntar algunos dólares , pero con poco tiempo de planificación, es muy difícil hacerlo y si me pongo a pensar en todo nunca hubiese salido.

4-La eterna pregunta….¿solo o acompañado?

Me gusta mas ir acompañado, pero no siempre se puede. ¡Es difícil!!!

5- Que te llevas siempre que nunca usas en tus viajes

Un libro. jajjajaja

6- Viajes cortos (qué es para ti corto) o largos (ídem)

Corto , países vecinos.

Largo: mas de 2500kms

7- Viajarías así si tuvieses familia (niños, mujer, marido)

Si

8- ¿Por qué en moto?

Es mi medio de transporte favorito

9- Tus proyectos

Viajar y conocer todos los países del mundo

10- Qué es lo que no has vuelto a hacer desde que volviste del primer viaje.

A preocuparme por las cosas materiales.

Cuando eres viajero en solitario, me imagino que les llegan momentos de nostalgia por la familia o sentimiento de soledad, como lo superan?

Hay que ser fuerte y buscar compañía , es importante tener con quien hablar o estar en o luego de pasar malos momentos, para mi es clave.

– ¿Cómo sigues cuando llegas al punto de “quiebre”? Ese momento donde te entra el miedo de continuar, donde añoras volver a lo rutinario y seguro de una vida “normal”,donde solo quieres eschucar a tu familia a tu lado, donde las cosas no pintan bien y incluso hasta dejar la moto varada parece una buena idea.

Es cierto, pero jamas dejaría mi moto, por que no podría estar sin ella. Los malos momentos pasan y hay que ser muy fuerte mentamente pasa pasarlos.

– I would ask if this is in fact the best time for being a motorcycle traveller. If not, which one is it? Sometime in the past? or perhaps the future… Does it really makes any difference at all?

Viajar en moto es muy distinto a viajar en otro medio. ¡¡No se por qué,  pero tienes muchas ayudas!!!

Puedes seguir a Mariano en su página de FACEBOOK

 

….Y hasta aquí la primera parte de esta serie de diez viajeros. Si quieres ser el primero en recibir la segunda parte, suscríbete a este blog en la parte superior derecha.

¡Gracias!

 

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Esta semana estoy deseando que llegue el jueves, es el día en el que junto a otros tres amigos y otras dos motos, salimos de ruta “larga”. Cinco días para ir, volver y entre medias, visitar una de las regiones menos conocidas de nuestra vecina Portugal, el Alentejo. Mi primer desafío es llevar todo lo que necesite en un espacio más pequeño del que estoy acostumbrada: dos bolsas laterales, una sobre el asiento trasero y otra más sobre el depósito… Después de guardar lo básico para mi montura: un producto limpiador de la visera del casco, una botella de agua (para mi) y grasa para la cadena, la pequeña bolsa lateral de la derecha está casi llena aunque cuento todavía con un bolsillo para guardar papeles u otras cosas más delicadas.

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En la bolsa que se sujeta sobre el asiento llevo mi equipaje, chanclas, unas deportivas, unos vaqueros, cuatro camisetas, una chaqueta y un vestido veraniego, el neceser de tamaño pequeño, un bañador y ropa interior. Aún me queda espacio para llevar algo más pero no lo necesito esta vez. En la segunda bolsa lateral guardo la ropa de agua, una gorra y un pañuelo, cámara de fotos y sobra espacio. En la sobre depósito el ordenador portátil, cámaras pequeñas y mi documentación. Me siguen sobrando unos cuantos litros de capacidad. La verdad es que cabe más de lo que parece.

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El Alentejo es una región que linda en el interior con la frontera (Cáceres y Badajoz) y que discurre hacia la costa atlántica, rozándola y presumiendo de bellas playas de arena fina, eso si, siempre con el viento como protagonista. Una tierra, esta parte de la Península Ibérica, sembrada de alcornoques, el árbol que cierra los vinos con su corcho. Llena de vides, gorrinos, ganado y campos de trigo y cebada.

Salimos de Madrid rumbo a Cáceres donde una amiga nos esperaba para darnos cobijo en su casa y salir temprano a la mañana siguiente, casi de madrugada. Pero el desayuno con el que nos agasaja fue como una comida y salimos más tarde de lo esperado. Pero esto es lo que me gusta de los viajes; que puedes cambiarlos, retrasar las horas o adelantarlas, parar el tiempo…disfrutar de cada momento.Captura de pantalla 2015-06-09 a las 19.27.09

La ruta nos llevaba por pequeños pueblos azules, blancos y albero, los colores del Alentejo. Pueblos adoquinados y amurallados, asentados sobre las colinas que todo lo ven. Murallas para defenderse de los antiguos españoles, o de los moriscos. Pueblos fundados por los romanos que hasta nuestros días conservan columnas, templos y trazados.

El Alentejo está cuidado, mimado, limpio y reluciente. Sus gentes son tranquilas, agradables y educadas como en el resto de Portugal, algo que los españoles deberíamos mirar, nuestra educación no es tan sencilla y exquisita como en el vecino Luso.
Portugal, a la que en la revista TRVL (viaje) hace unos meses describí como una “antigua dama morena, sabia y educada” siempre sorprende. Y poco a poco, descubriendo, pasando calor, parado en estos bellos lugares, siguiendo a nuestro líder, las tres motos nos transportan hasta nuestra primera parada y fonda: Setúbal.

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Esta ciudad en la costa ofrece al turista una plato típico que es el Choco frito (calamar frito y rebozado), además de todo tipo de pescados a la brasa y como no, el bacalao. Dar un paseo por su costa es disfrutar de rincones de pescadores, lonja y chiringuitos. Por si no lo sabes es costumbre poner sobre tu mesa varias platillos a modo de aperitivo: aceitunas, queso, mantequilla salada, ensalada de pulpo y patas de atún y sardina. Si no quieres pagarlos, no los toques y pide que lo retiren, si el lugar no es muy turístico el precio de cada delicia rondará desde el euro a los 2,50€.

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Con la Ducati Scrambler el viaje es aún más auténtico si cabe. El viento golpea mi cara todo el rato, huelo y siento antes que nadie, tengo el Alentejo a flor de piel, y también estoy más cansada que los otros, que en sus motos de trail, con grandes paravientos, no sufren a Eólo tanto como yo. Pero “sarna con gusto no pica” y después de un sueño reparador estoy con la energía suficiente para continuar el camino. Esta vez, salimos temprano. El viento ha cambiado y el aire es frío. Las primeras horas de camino nos van alejando del interior y nos acercan a la costa. Magnifica, infinita y azul.

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Paramos en una preciosa playa al estilo surfero: dos restaurantes sobre maderas, parking con barrera y pasarelas casi hasta la orilla. No nos podemos resistir y nos tomamos unos batidos y una cerveza sin alcohol, disfrutamos durante una hora larga de quitarnos las botas de la moto y relajarnos a la sombra, sobre un mullido colchón. Pero el tiempo, aunque nos pese, no es eterno y deberes llegar a nuestra siguiente parada, de nuevo en el interior.

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Por el camino visitamos más pueblos, siempre con sus murallas, castillos e iglesias impresionantes. Blancas como la cal. Deglutamos los famosos pasteles de la reina Santa Isabel, de los bocadillitos y de un plato que se nos antoja como unas gachas con gambas. Todo exquisito, regado siempre con cerveza si alcohol. La tarde comienza a caer y nuestro líder (que es Fausto, amigo, viajero y el que se ha currado este recorrido) aprieta el paso, ataja, acorta el camino, comienza a caer el sol y debemos llegar hasta Almodóvar, donde una quinta maravillosa, nos espera.

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El camino desde el pueblo hasta la Sierra Goes es impresionante. El sol tiñe de rojo el campo segado, cortado, como si fuese un papel de dibujo, por la sombra que proyecta la Ducati Scrambler a su paso. Cada vez más rojo, cada vez más bonito. Paramos, el espectáculo del sol cayendo tras las colinas nos hipnotiza, nos hace suspirar. En estos momentos doy las gracias por poder seguir montando en moto, por poder asombrarme con otro atardecer, rojo, rosa y naranja…

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El día ha sido frío y llegamos tan tarde que no hay cocina abierta, pero nuestro anfitrión corta un poco de chorizo, de pan y queso y con unas cervezas bien frescas brindamos por un día más de equilibrio sobre dos ruedas, la pasión que nos une con el paisaje, la amistad. Un merecido descanso y un suculento desayuno, alguno con tiempo para darse un chapuzón en una de las dos piscinas, todo es perfecto, somos cuatro compañeros de viaje bien avenidos. Disfrutamos, reímos y charlamos. La vuelta comienza el cuarto día, hoy finaliza en Cáceres de nuevo.

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Pero antes, otra cara del Alentejo, con nuevas fortalezas, casas de marcos amarillos y azules, adoquines, canteras de mármol y una plaza impresionante en la que volver a parar para tomar algo en VillaViciosa donde cada marco de cada ventana, cada esquina, es blanca, de mármol de su cercana cantera. Se nos hace tarde, tenemos que regresar, una nube enorme amenaza tormenta, cosa que nos gustaría a todos, estamos pasando mucho calor. Han sido momentos de cuarenta grados centígrados, otros de veintisiete, para todos los gustos. Con pesar por saber que todo se acaba visitamos otro lugar más y comenzamos, ya de noche, la subida hacia Cáceres. Allí, una cena entre amigos nos espera… y el domingo, de vuelta por una olvidada carretera nacional … pero esa, es otra historia.

Puedes ver el mapa interactivo cuando viajo en este enlace.

Gracias por leer y dejar tu comentario, los blog se nutren de ellos.

Gracias  a Fausto, Maria José y Daniel.

 

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Llevo ya más de una semana trabajando para el America-America, en su primera etapa. Se trata de un viaje que hacen cuatro motos por etapas, cubriendo todo el continente americano de norte a sur y de sur a norte, casi ná. Pero estas motocicletas no hacen el viaje con los mismo pilotos; las conducen equipos de todo el mundo, compuestos por cuatro personas. En esta ocasión, la primera etapa Miami-New York, está siendo cubierta por el único equipo 100% femenino (por ahora) del viaje. Con cinco mujeres salimos de Miami y con cinco llegaremos a La Gran Manzana.

Cuatro mujeres viajeras pero que nunca habían viajado juntas. Cuatro (la quinta es la benjamina, hija de una de ellas) que no se conocían pero se han arriesgado a hacer un grupo y compartir un viaje junto a otras. ¿Ha sido fácil? claro que no, pero lo bonito es que en el ecuador de la ruta, a casi una semana de haberlo empezado y a casi una de terminarlo, todas se han adaptado, unas a otras, conociéndose, respetándose, animándose y seguro que manteniendo un cariño más allá de volver a verse o contactar amenudo….

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¿Como lo han conseguido? está claro que hablando mucho, mirándose a los ojos, pero sobretodo riéndose juntas. De lo bueno, en lo malo, perdiéndose sin perder la paciencia, encontrándose y disfrutando de la historia de la de al lado. Estan siendo cuatro mujeres sometidas a muchas pruebas, las físicas; con la moto que pesa más de 200 kg, las que conlleva el camino; sufriendo la lluvia y el calor, las que surgen de la convivencia, las que te ponen delante de los desconocido, las que te sacan de la famosa y de moda zona de confort.

Lo que creo que verdaderamente las une, lo que ha hecho que lleguen hasta aquí, es lo que nos une a todos los que leéis este blog, los que visitáis mi página de Facebook , los que contestáis en Twitter (@Aliciasornosa) o los que nos comunicamos por Instagram a base de imágenes (@ALICIASR), lo que nos une es: LA MOTOCICLETA

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SI, grande, pequeña, con maletas o sin ellas, pensada para disfrutar de lo que más nos gusta: LA LIBERTAD.

Por eso, para mi trabajar en este gran reto sobre ruedas, cubrir ciertas etapas, compartir el camino con los participantes, está resultando una gran experiencia. Además, he tenido la oportunidad de conducir una 1200, un motor Bóxer en una moto mucho menos ligera que mi pequeña F650GS y me he vuelto a dar cuenta que querer es poder y que la palabra NO, no está entre mi vocabulario.

Gracias por estar ahí, sin vosotros, esto no sería posible.

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Hace unos días, leyendo esas revistas de ciencia y viajes que caen entre mis manos, me llamó la atención un artículo sobre lo que influyen nuestros genes para determinadas conductas.

Alicia imitando la cara de la pared

Alicia imitando la cara de la pared en la Huaja del Sol, Perú.

 

LA PREGUNTA

Muchas veces me he hecho la misma pregunta ¿Cómo es que a mi me encanta viajar y algunas de mis amistades les parece una locura irse más allá del pueblo? ¿Por qué tengo ese ansia de conocer nuevas tierras, diferentes culturas y personas? ¿Y mi afán por ver mercados y probarlo todo? ¿por qué disfruto haciendo deportes de riesgo, o pasando con mi moto por encima de montañas de barro o ripio o cruzando ríos?¿POR QUÉ TANTAS COSAS QUE PARA MI SON UN DISFRUTE ÚNICO, PARA OTROS SON UNA TORTURA? ¿POR QUÉ ESTA PASIÓN POR VIAJAR, ESTA INQUIETUD POR CONOCER OTRAS CULTURAS? preguntas que ahora, por fin tienen respuesta. Y esta respuesta la he dilucidado partiendo de estas bonitas historias:

 

En invierno de 1769 uno de los exploradores y pirata británico James Cook durante su viaje por el Pacífico llegó a la Polinesia. Allí conoció a un sacerdote aborigen llamado Tupaia. No se sabe bien cómo, este sacerdote explicó ante el asombro del británico, el mapa de todas las islas que componen este reino regalándole una imagen muy completa de este gran archipiélago, sin duda la mejor que la que pudiese tener ningún europeo de esa época. Mostraba los principales grupos de islas en un área de unos 3.000 kilómetros de diámetro, de las Marquesas oeste hasta Fiji. Coincidía con lo que Cook ya había visto y mostraba más allá de donde había estado.

Cook invitó al sacerdote a navegar en su barco, entonces este pequeño hombre mostró a el capitán inglés  y su tripulación, un montón de nuevas islas navegando en un radio de 300 km. Ante el asombro de los europeos, Tupaia no utilizaba ninguna brújula, ni sextante, ni mapa, aunque siempre sabía la dirección precisa para llegar a Tahití, desde donde habían partido. Los polinesios conocían perfectamente esta parte del Océano, memorizando en su cabeza toda esta información. Habían colonizado estas islas 2.300 años antes de que llegara ningún europeo a sus costas. Según estos estudios, llegaron hasta allí completando la larga marcha hacía el Este que hicieran sus antepasados desde África entre 70.000 y 50.000 años atrás.

 

Cook falleció en una escaramuza con los hawaianos que le arrebataron un bote en plena lucha, siendo atrapado y apuñalado hasta la muerte.

Así, tras el descubrimiento de Cook de esta parte del Mundo, comenzó una nueva época de exploración, la moderna, en la que los seres humanos no hemos dejado de investigar, medir y explorar cada rincón de la tierra, de los océanos y del hielo, llegando incluso a conocer el espacio exterior y más tarde aterrizando en alguno de los planetas de nuestro Sistema Solar gracias a “Curiosity” la nave marciana de la NASA.

 

Fueron muchos los portugueses y españoles que descubrieron nuevas tierras al igual que los ingleses  y algunos, muchos denominados locos, los que les siguieron en sus viajes al más allá, a lo desconocido. Al igual que hoy en día, no vale cualquiera para subirse a un cohete, o para navegar por el mar infinito. No todos somos capaces de subirnos a una bicicleta o pilotar una motocicleta por todos los continentes. Antes se exploraba para conseguir una tierra mejor para vivir o para hacer una fortuna, ahora seguimos explorando simplemente para saber qué hay más allá de donde el horizonte se convierte en una línea.

El ser humano es el único mamífero que se mueve de un territorio aunque tenga suficiente para vivir de él. Aunque también hay muchos humanos que no lo hacen, se quedan en esos sitios aunque las tierras sean baldías, estén heladas o les abrase un sol de mil demonios.

En el Circulo Polar, Norte.

Cruzando el Circulo Polar, Norte.

 

EL ORIGEN

Los Neandertales, unos de nuestros antepasados, vivieron en la tierra durante miles de años sin apenas moverse de sus lugares de origen. Sin embargo, el hombre moderno, en menos de 50.000 años, lo ha recorrido todo.

¿Qué hay detrás de todo esto? ¿qué fue lo que hizo que el primer hombre se moviese de África, lo que nos hizo llegar hasta la luna y más allá? Si el impulso de explorar está en nuestra naturaleza, quizás su origen se encuentre en nuestro genoma.

Hace 37.000 años algunos neandertales sufren una mutación genética que les proveyó de un gen que les empujaba a un estado belicoso y exploratorio: el DRD4 7R. En la época de estos primitivos humanos todo era imaginación, riesgo, experiencias…así conocimos a Near, nuestro amigo. Near era un ser muy curioso, tanto que nunca llegaba a nada. Le faltaba algo, un factor que lo frenara y le obligara a reflexionar sobre lo conseguido, lo descubierto. Necesitaba constancia en lo que inventaba para mejorarlo. Pero nuestro ahora amigo Near, era un desastre y le encantaban las peleas y disponer del mayor territorio de su tribu y nunca se paraba para mirar atrás.

Near tuvo muchos descendientes, valerosos guerreros y exploradores,  y poco a poco su linaje llegó un poco más allá. Y durante siglos, muy despacito, el gen fue mutando. Algunos descendientes de Near se casaron con hombres más modernos que les enseñaron a tener paciencia y a seguir con constancia sus descubrimientos.

Desde entonces, este gen, el DRD4 7R, está asociado a la toma de riesgos, la búsqueda de sensaciones y la búsqueda de la novedad y se correlacionó con la apertura a nuevas experiencias, la intolerancia a la monotonía y el comportamiento exploratorio.

Con el paso del tiempo, el hombre moderno fue perdiendo este gen, aunque no del todo: el 7R sobrevivió aunque no ha llegado al 100% de la población actual: algunas personas tiene el gen activado (alrededor del 10%), algunos son sólo portadores (alrededor del 20%) y algunos no lo tienen en absoluto (la gran mayoría el 80%).

A todos los que conozcas con espíritu aventurero curioso, difíciles de controlar, que no se ajustan a las normas establecidas, son probablemente portadores de este 7R, sin embargo, el 90% de la población son personas más estables y tradicionales, y les llamamos “estabilizadoras”. Gracias a estos últimos existieron los asentamientos y se evolucionó en cuanto a inventos o descubrimientos.

 

Pero la gran mayoría de los portadores de este 7R emigraron en busca de nuevas oportunidades al llamado Nuevo Mundo. E incluso una vez establecidos durante décadas en estas nuevas tierras, algunos siguieron explorando.

cartel fin del mundo

En el “Fin del Mundo”. Cono Sur,  Argentina

LOS EXPLORADORES

En la década de 1830 en los bosques profundos de Quebec, Canadá, una población inquieta de pioneros comenzó un largo y arriesgado viaje. Desde la ciudad de Quebec, construida por los franceses en el margen del río San Lorenzo, el asentamiento fue creciendo rápidamente hacia el norte. A lo largo del río Saguenay se extendía un inmenso bosque, casi sin tocar. Este país rico pero brutal pronto atrajo a los madereros y jóvenes familias de agricultores con ganas de trabajar y cierto gusto por el riesgo y la oportunidad. Hasta el valle se fueron construyendo pequeños pueblos, uno tras otro, afianzando este asentamiento ascendente.

Desde el punto de vista de un biólogo, tal onda migratoria fue realizada por un determinado tipos de personas con el nombrado gen, este gen se concentró entre este grupo de población, ayudando a expandirse y  aumentando el número de individuos dispuestos a explorar. Así comenzaron muchas de las actuales investigaciones, vinculando por fin este 7R a la migración humana ¿cómo?

En 1999 se realiza el primer gran estudio genético (dirigido por el profesor Chuansheng Chen de la Universidad de California) que encontraba más común este gen 7R entre las culturas migratorias actuales que en las ya asentadas. En 2011 se descubre junto al 7R una variante la 2R, esta se encuentra con más frecuencia de lo que se esperaba en las poblaciones cuyos antepasados emigraron más lejos después de que salieran de África. Por lo que se deduce que un estilo de vida nómada está provocado por esta variante del 7R.

Entre la tribu nómada Ariaal en África, los que llevan el gen 7R tienden a ser más fuertes y a estar mejor alimentados que sus vecinos que no lo llevan. Aunque si estos individuos 7R acaban viviendo en tribus asentadas o son campesinos, tienden a estar peor nutridos. El valor de la esta variante, como la de muchos genes y rasgos, puede depender de lo que nos rodea. Una persona inquieta puede prosperar en un entorno cambiante, pero se marchitará en un lugar estable.

Portada de la revista Motociclismo

Primera Mujer Hispana en dar la Vuelta al Mundo en Moto. Portada Motociclismo. Foto: Dempster Road, Yukón, Canadá.

CEREBRO, MANOS Y PIERNAS DE EXPLORADOR

Pero no todo es tan fácil de explicar como lo he hecho yo aquí, el genetista Kenneth Kidd de la Universidad de Yale sentencia: “No se puede reducir algo tan complejo como la exploración humana a un solo gen, la genética no funciona de esa manera.” Kenneth nos explica que no solo el 7R es el gen que impulsa a este tipo de comportamiento explorador; dice que habría que hablar de un conjunto de genes entre los que se encuentra “el nuestro”, este grupo de genes son los que contribuyen a nuestras ganas de explorar,  pero también a nuestra capacidad de motivación y como no, otro factor importante es el medio que nos rodea, ya que antes de que el 7R pueda actuar sobre la necesidad, necesitaremos las herramientas que hagan que esa exploración sea posible.

Jim Noonan, otro gran genetista nos lo explica de esta manera:

Los genes que forman nuestras extremidades y nuestro cerebro humano son más o menos los mismos que los que construyen las mismas partes en otros homínidos y simios. Las extremidades y el cerebro de cada unos se diferencian debido a que los proyectos de construcción dirigidos por estos genes de desarrollo comienzan y terminan en diferentes momentos.

En los seres humanos el resultado son unas piernas y caderas que nos permiten caminar largas distancias, unas hábiles manos y un cerebro aún más inteligente, más grande y que crece mucho más despacio que los cerebros de los monos. Así nos distinguimos de otros simios y en pequeños pero vitales detalles del desarrollo, de otros homínidos. Estas diferencias componen un conjunto de rasgos especialmente adecuado para la creación de los exploradores. Tenemos una gran movilidad, una destreza extraordinaria y un cerebro que puede pensar con imaginación.

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Mirador de Los Molles, Costa pacífica del norte  Chile.

LA CONCLUSIÓN

Así que hay un gen que nos predispone a ser más curiosos, a querer saber que hay más allá, a activar nuestra imaginación y empujarnos al otro lado de lo que conocemos. Pero este gen no lo tenemos todos, solo un 10% de la población y además, necesitamos al otro 90% para que los descubrimientos que hagamos, los inventos, no caigan en saco roto y tengan continuidad. Por eso acompaño a mi afán de viajar el de contarlo, dejarlo por escrito y fotografiado, haciendo vídeos para que todos podáis, de alguna manera vivir ese viaje.

 

Creo que se me hace tarde y me pica el 7R, me voy.

Gracias por leer, recuerda que los blog se nutren de tus comentarios y si te parece interesante, pásalo.

Si quieres saber más:

http://www.huffingtonpost.com/garret-loporto/surprising-way-your-neand_b_568455.html

http://ngm.nationalgeographic.com/2013/01/125-restless-genes/dobbs-text

2-Torquey, Bells Beach

Había una vez un gran escritor que pensaba lo contrario, que “no solo de sueños vive el hombre” pero yo creo, que en los tiempos que corren (a saber); corrupción política, pago excesivo de impuestos para continuar con nuestra absurda sociedad confortable y segura,  guerras creadas para beneficio de unos cuantos,  miedos que regalados por medios de comunicación, distracciones absurdas como la que ofrece la brutal televisión, el conformismo de la mayoría de seres humanos, la resignación… en definitiva los tiempos que corren, estos que nos hacen ser anodinos, iguales, mansos, estos son en los que lo único que nos queda para seguir viviendo es SOÑAR, rectifico la frase y afirmo que SOLO DE SUEÑOS VIVE EL HOMBRE, si no es por ellos, moriríamos aún estando vivos.

Y qué mejor manera para empezar a soñar que a través de los ojos de otros que se atrevieron a hacerlo, y no hablo sobre los sueños de los ojos mas “antiguos” si no de personas contemporáneas que el año pasado, o hace cinco o incluso este año, se atrevieron a romper con todo lo anteriormente mencionado y muchas cosas más. Que espantaron  prejuicios y encorsetamientos sociales que no sucumbieron a ideas religiosas e incluso superaron las diferentes distancias entre culturas…

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El pasado jueves estuve en un lugar donde muchas de esas personas se juntaron así que puedo decir que pasé una noche entre sueños de otros, que hice míos. Se trataba del IV Congreso del EIE sobre #Emprendedores. Me invitaron para que contase mi sueño, ese que comenzó en septiembre de 2011 y aún no ha finalizado. Ese, por el que renuncié a una vida común, a una familia, a una casa, a un sueldo regular a final de mes,  una hipoteca, a tener mis cosas siempre en el mismo lugar, a ver menos a mis amigos (pero más intensamente), a mi trabajo como periodista del motor, a mis ahorros de toda esta vida. Un sueño por el que me distancié de la normalidad de la sociedad y por el que resulta que soy “emprendedora” definición que me encanta y que me parece todo lo positiva que es, o más.

En este congreso puede escuchar a una persona que me llamó mucho la atención, un hombre que utilizó su enfermedad de espalda en el principal motivo de su nueva vida: nadar. Y cruzó el estrecho de Gibraltar entre ballenas y cargueros, cruzó también el canal entre las Islas Pitusas, Menorca y Mallorca, un hombre que ha compartido el mar con otros y para otros y que me dio una gran lección: El que se queja, es porque quiere, lo mejor de que te ocurra algo, es ponerlo a tu disposición. Un  hombre que todavía no ha dejado de nadar, es Jacobo Parages Revertera y os recomiendo que le conozcáis.

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Para mi, fue muy emocionante escucharle. A él y a otros que ruedan por el mundo como Bicicleting o mujeres increíbles como Sonia Macias, una corredora de fondo que va batir un récord mundial en todos los aspectos: correr 1.000 km sin parar por uno de los desiertos más antiguos, la Costa Esqueletos y para la que van a grabar un documental llamado La Princesa del Desierto, ¿increíble? pues sigue soñando…

Esta noche que iba a ser como otra cualquiera no lo fue y nunca la olvidaré.  Conocí  al presi de Acciona que hizo un repaso de  sueños de otras personas que soñaron junto a ellos. El gran trineo de el mejor Explorador Polar de nuestro tiempo Ramón Larramendi, el barco de vela más ecológico de la mar salá que capitaneaba en solitario Javier Sansó y el coche con menos humos del pasado Dakar 2015… y así continúe yo, entre sueños cuando tuve la cara dura de contestar a  Pío Cabanillas (hijo) ofreciéndole una Vuelta al Mundo en una moto eléctrica (mira que si pudiese hacer ese gran reto, sería otro sueño más en la lista).

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Y después de tanto loco junto y suelto, una copiaba de whisky con ginger ale muy flojito y a seguir charlando con personas increíbles, emprendedoras, con maravillosos empresarios que permiten que otros hagamos lo que hacemos.

Por eso, cuando veáis en nuestro equipamiento alguna marca, alguna gran empresa en forma de pegatina, cuando hablemos de ellas, cuando las nombremos en medios de comunicación, no penséis que hemos vendido nuestros sueños. Cuesta mucho encontrar un apoyo monetario en estos tiempos, es parte del trabajo que cuesta comenzar un sueño. Cuando escuchéis estas marcas o empresas pensad que son parte del sueño y que detrás hay personas que nos apoyan para que se realicen los retos, los sueños, para que sean más fáciles o para que con ellos, podamos ayudar a otros. Cuando los deportistas, soñadores despiertos, atletas o emprendedores os señalen una gran empresa o la compartan, no deis la espalda, memorizarla y quererla un poco más, tenerla en cuenta, son parte del sueño global y todos que remos que sean más y sigan ahí.

Y ahora, soñad…leed…soñad y nunca dejéis que nadie os diga que no podéis….

Gracias a cada uno que lee este blog,  a cada persona que tomó la molestia de inscribirse, con ese pequeño gesto, haces que conseguir mi sueño, se aun poco más fácil.

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Llevo ya un año colaborando con la asociación de hoteles con encanto RURALKA y ha llegado el momento de dar un gran paso.

Durante estos meses, he estado recorriendo los mejores caminos, las más bellas carreteras entre estos hoteles. He hablado con los dueños de los mismos, entrevistando y fotografiando cada detalle, cada parte de estas casas, siempre diferentes.

Durante estos meses, he comprobado la amabilidad de los que allí nos esperan y he podido degustar las ricas viandas que se ofrece al viajero para recuperar fuerzas, para disfrutar aún más con la incorporación del sentido del gusto.

Algunas rutas por paisajes sobrios como los de Castilla, otras entre volcanes en la misma Península Ibérica, otras más entre caminos de tierra que separan los olivares en las sierras. Siempre me he sorprendido en mi llegada por la amabilidad e historias de estos hoteles, unos más grandes otros más chicos.

Y tras un año de bonitas rutas sobre el papel y bajo mis ruedas, me he lanzado, quiero enseñaras, quiero que todos los amantes disfruten de estos bellos rincones. Para empezar, lo hago por el “más difícil todavía” intentando reunir a un grupo de 10 a 15 mujeres motorizadas para que me acompañen el próximo 14 de marzo a descubrir de nuevo las tierras del sur oeste de Cuenca. Una ruta que pasará por distintos paisajes, de las llanuras a las barrancas, del pino al molino. Y como os digo, la más difícil, primero, por reunir las “raras avis” en equilibrio y luego por que yo, al ser mujer, se que somos muy críticas y nos fijamos en los pequeños detalles.

Así, comienza una serie de rutas que con la ayuda de Ruralka os ofrezco, para que muchos descubráis la geografía de este Península Ibérica, disfrutando de su gastronomía y cultura.

Además siempre con regalos y muchas sorpresas más.

 

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Con la colaboración de YOMASGUAPA

Si te animas, apúntate AQUI

 

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Después de estar más de un mes y medio en Japón, desde la Isla norte de Hokkaido hasta el sur de la isla de Tokio, sin hablar japonés y muy mal inglés, he redactado este “decálogo” para animados a que visitéis este gran país, una cultura diferente que me ha permitido volver a sorprenderme. Espero que os guste e incluso, que os sirva…

1- ¿Dónde duermo? Lo mejor es contratar a través de alguna aplicación móvil el hotel antes de llegar, no vas a reconocer la palabra HOTEL en muchos establecimientos. Prepárate para utilizar el futon. Es un fino colchón que se despliega en el suelo, se le pone una sábana bajera y se cubre con un edredón. En estos hoteles japoneses, tu misma te haces la cama.

2- Nunca entres con el calzado en ningún sitio, siempre verás una zona seca para descalzarte y guardar tus zapatos, ojo con los rotos en el calcetín. En algunos lugares existen taquillas con llave donde guardarlos, no te fíes y apréndete el lugar exacto, después de unas cervezas leer números en japonés no es muy fácil.

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3- Si no sabes leer japonés, es complicado pedir la comida, apréndete varias palabras como “sashimi o sushi”, pescado crudo con arroz, “teriyaki” brochetas de carne de pollo o ternera. “Nave” sopa con vegetales y/o carne o pescado. Además de cualquier tipo de “Udón” que son fideos, se sirven fríos, calientes con caldo o secos.

4- No cruces a lo loco, mira varias veces ya que conducen por el lado contrario a nosotros. Utiliza los pasos de peatones adecuados, los japoneses son muy correctos y está mal visto cruzar por cualquier lado.

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5- Aprende a utilizar los palillos, en la mayoría de lugares no existen los cubiertos.

6- Las puertas son correderas y la mayoría automáticas, mira bien antes de intentar pasar, normalmente, con apretar un botón, se abren.

7- Curiosidad: se puede fumar en la mayoría de los establecimientos a no ser que expresamente se indique lo contrario.

8- En las gasolineras se paga antes de echar combustible y debes saber más o menos, cuantos litros quieres.

9- Cruzar los brazos delante de la cara significa “no”o “lleno” si estás en una estación de servicio.

10- Tu generas basura, tú te llevas: no hay papeleras públicas, en los MiniMark, 7Eleven o similares hay papeleras clasificadas para el reciclaje, las colillas no se tiran al suelo nunca.

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11- Puntos de Wifi: la mayoría son de pago y muy caros, pero en los establecimientos antes mencionados, te registras con una cuenta de Fb una vez y podrás conectarte cada vez que pases cerca.

12- Comer barato: lo mejor es ir a los mercados, pero si no te animas, en las estaciones de tren o metro, hay cientos de lugares. Elije los que tengan fotos, es más fácil saber qué vas a comer.

 

13- Viste como quieras, en Japón todos te respetarán, vayas como vayas (ellos no son un dejado de estilo, la verdad).

14- ¿Quieres comprar un kimono? Puedes hacerlo por 2.000 yenes si es de algodón en tiendas de ropa de casa. Si quieres uno de verad lo mejor son las tiendas de segunda mano, desde 1.000 yenes a 10.000. Las tiendas están algo escondidas, entra en todas las galerías que veas. En Kyoto es más fácil que en Tokio.

15- Camina, disfruta, alquila una bicicleta (en algunos hoteles por 500 yenes/día y una fianza) son eléctricas y es lo mejor para moverse por las ciudades. Come todo lo que veas y no dejes de ir a un baño típico: Onsem, eso si, sin complejos ni tatuajes que están prohibidos.

16. Cuando vayas a pagar, deja el dinero en las bandejas para el caso. Entrega las tarjetas (y las de visita) con la punta de las dos manos a modo de ofrenda. Nunca estropees los billetes, es de muy mala educación.

 

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Ulán: Rojo

Bator: héroe, guerrero

Hoy por fin os escribo, la verdad que no me había dado el tiempo, ni tenía claro qué es lo que iba a contar…. Esto de escribir para varios blogs es lo que tiene, que te quedas sin masa gris, sin ganas de repetir lo mismo una y otra vez…sin saber qué puede ser interesante de todo lo que sucede.Pero en realidad hay mil cosas interesantes y como me decía sabiamente Andrés, me debo tomar mi tiempo…y es algo que me cuesta y no lo hago.

Cruzar Europa para llegar a Rusia fue bastante aburrido sobre la moto, aunque como íbamos gente desconocida, tenía el aliciente de conocerles y así fue, gratas sorpresas.

Cruzar Rusia hasta Kazajistán fue aburridísimo sobre la moto: carreteras en línea recta y mucho tráfico de camiones, pero aún no nos conocíamos bien y las historias de cada los que componían el equipo de Héroes del Gobi, hacía que todo fuese más divertido. Cruzas Kazajistán no estuvo mal, sobretodo por las mil carreteras desconchadas que obligaban a no dormirse y jugar a no meter la rueda en algún boquete más grande que la moto. Entretenido ya que me encontré con Lucciano y Enmanuelle, italianos, con lo que compartí este camino y con los que pude rodar a ritmo de dos ruedas. Mucho mejor al menos para mi, que el ritmo de las cuatro.

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Al final de Kazajistán fue muy divertido: un día y medio de of road que me puso las pilas sobre Ulán (así he bautizado a esta F700GS roja) y comencé otra vez a darme cuenta de los desentrenada que estaba sobre tierra. Aún así, y con mi Conti Trail Attack, superé con éxito las facilonas pistas de tierra dura de esta parte del país.

Kazajistan of road

El viaje continuó y continuó sin descanso hacia el este. Pasamos de nuevo la frontera con el país Ruso para adentrarnos en la parte asiática del continente. Es divertido ver la mezcla de razas y estilos que habitan las tierras kazajas, es como mirar el todo de un solo vistazo en cuanto a costumbres, religiones y caras diferentes.

chicas kazajas

Rasgos asiáticos, caucásicos… todo en uno, pasa volver a Rusia y encontrar de nuevo la monotonía en las caras. Lo que no nos pasó inadvertido fueron las mil y una bodas de Kazajistán, gente muy joven celebrando una boda y otra en una plaza enorme al puro estilo socialista, ¡casi nos invitan a un banquete! Pero al final con unas fotos y un poco de conversación, había una chica que hablaba español, pudo servir. Es increíble lo jóvenes que eran, con unos coches de alquiler llenos de lazos y flores y la música a todo volumen.

Las ciudades de estilo soviético son todas iguales, grandes plazas que te hacen ser pequeño, mucho cemento y casas que aunque tengan dos años, parece que han pasado más de veinte desde que las construyeron. Pero en Kazajistán la gente sonríe por la calle, cosa que en Rusia parase que les cuesta mucho más. ¿Será por la mezcla de sangre y de culturas?

Altai Mongolia pista y vacas

Y por fin vino lo mejor, llegar a Mongolia. Y es este país en el que he hecho la parte más divertida y dura del camino. Un viaje de casi diez días por un desierto enorme. Un desierto vestido con sus mejores galas, lleno de plantitas verdes que daban de comer a camellos, vacas y caballos en sus grandes y amplias vistas. Casi, en vez de llamarlo desierto del Gobi, lo llamaría prado del Gobi.

Pero no todo era fácil, las pistas de graba dieron paso a otras más rápidas que desembocaban en grandes planicies de arena. Cuando la arena desaparecía lo que encontrabas era la piedra batida, enormes piedras cortantes que daban miedo y si eso no era poco, el maldito tulé-ondulé hizo que se me cayeran los empastes, aunque eso si, esta vez mi moto volaba más rápido que los dos coches del equipo, ya que a más de 60 km/h este tipo de corrugación ni se nota.

En contrapunto el río grande hubo que pasarlo sobre un carro, ya que la fuerza del agua y el desigual suelo de piedras enormes no lo hacían seguro ni para Ulán ni para mi.

El Gobi  comida en gerz 11

Hubo momentos tiernos y divertidos, como el día que decidí pasar del picnic que mis compañeros preparaban cada día y lanzarme a la aventura: me metí en un ger que son las casitas circulares típicas de esta cultura nómada, a pedir que me dieran de comer. La cosa fue muy larga, pero me permitió enterarme de muchas cosas: La alimentación básica de estas gentes es la carne y la harina. Carne de cordero, en sus mejores casos de caballo, con la que se alimentan al partirla en mil pedazos (sin quitar nada de lo que nosotros quitaríamos como gordo y grasa) y mezclarla con agua hirviendo en un wok gigante. Cuando ha dado un hervor, le echan los fideos. Estos están hechos como si se tratara de masa para pizza, solo que cuando está la masa ya lista la pasan por encima de la estufa y después lo cortan en tirillas más o menos anchas y al agua hirviendo. Ni sal, ni especias…es una sopa de carne de cordero con gusto a cordero aguado que ni fu ni fa. Pero que para ellos es muy importante. Yo pagué y comieron todos.

Tardé una hora y media en comer, se me había pasado hasta el hambre y estaba además, muy caliente. La familia estaba formada por una madre, dos pequeños y otro hijo de unos veinte años. A ese gerz vinieron dos hombres, uno a hablar y otro a por Vozka, que ella le vendió y que él guardó bajo su vestimenta.

La falta de organización e higiene me hizo auto convencerme que lo que hierve, está limpio. Tenía la tabla de la carne junto al orinal, varios baldes donde el agua se va reciclando por usada: de beber a lavar las manos, de ahí el mismo agua para lavar el wok….no quise saber más sobre el agua.

 

con los niños de Nalajh

Tenía muchas ganas de encontrarme con Álvaro, la persona que se encarga de una gran familia de niños mongoles a los que ayuda con sus manos y cabeza. Quería ver por mi misma lo que pasa con estas familias y cómo es esta sociedad mongola, que da la espalda a los que viven más allá de la capital. Para eso hemos recaudado fondos, la verdad que más de lo que me esperaba, para estos niños a los que hoy entrego el dinero y unas gafas de sol que Adidas Eyewear España me ofreció. Unos niños que viven sin agua corriente, entre mayores alcohólicos, unos niños que tienen que ocuparse de sus hermanos pequeños sin supervisión de un adulto, de hacerse la comida…y en el peor de los casos de acudir a las minas a sacar carbón para poder calentarse. Y se me cae el alma a los pies y vuelvo a dar las gracias por nacer donde lo hice. Y deseo con todas mis fuerzas que les vaya mejor y que alguno de ellos, con este dinero consiga salir de ahí y ayudar a los demás.

 

Y mientras todo esto pasa ajeno a mis deseos, he de preparar otro trayecto, el que me llevará hasta Hokkaido y Tokio, en Japón. Una parte del viaje mucho más relajada, en la que espero poder transportaros al lejano oriente y que lo disfrutéis tanto como yo.

 

Alicia conversando con dos locales, camino a Dongola

La capital de Sudán es grande, ruidosa y contaminada. 
La llegada a la ciudad fue de traca, para empezar a la BMW 1200 es arrasada por un camión.  Y yo mientras tanto, tres coches más atrás, acojonada, sin poder bajarme de la moto y sin saber qué hacer. Al final consigo acercarme hasta el accidente y compruebo que no ha sido nada más que un golpetazo. La 1200 está de nuevo en pie y avanzando.  Paramos a comer fruta, tenemos hambre, sed y calor y el maldito GPS nos mete por el centro de la ciudad, haciéndonos sortear agujeros, coches, motocicletas, y algún que otro carro de tracción animal. Mientras mi compañero negocia el precio de una sandía en dólares (no tenemos ni una moneda más del país) a mi me hacen un corrillo. Unas chicas se hacen fotos conmigo, otros me las hacen desde la acera, las señoras me miran extrañadas y los jóvenes me dicen que cosas de las que me alegro no entender ni jota. Por fin la fruta, una sandía, naranjas…que sed.

Llegamos al camping recomendado por otros viajeros, es barato y tiene un “cibercafé” con aire acondicionado donde nos pasamos el día. En Jartum conseguimos en una mañana la visa para Etiopía, que nos cuesta 20 dólares. Aquí son muy pejigueros con la moneda americana, tiene que ser billetitos nuevos, llevo con uno de 20$ un poco roto desde el comienzo del viaje y no hay manera de pagar con él. Luego tienen su moneda zarrapastrosa, casi sin dibujo de lo sobada, pero eso les da igual. En fin. Tres noches en el camping oyendo la dichosa llamada a la oración desde las 6 am hasta las 5 pm, acaba volviendo loco a cualquiera. Si además se colocan frente a tu tienda todas las mañanas un grupo de charlatanas, peor. Pero sin no puedes salir en pantalón corto ni a darte una “ducha”…la cosa cansa. Al ser un país musulmán las normas de decoro sobretodo con las mujeres, son muy estrictas. Nos han dejado acampar en una zona separada del resto de campistas. En realidad el camping es una especia de campamento de chicas y chicos, perfectamente separados unos de otras. En todo Sudán, cuando hemos intentado ir a un hotel, nos han pedido el libro de familia y como ni estamos casados ni somos pareja, no nos han dejado pagar solo una habitación. Tienen que ser dos, separadas. Esto nos obliga a ir de camping ya que no tenemos dinero, yo al menos, para pagar sola una habitación.

Y para rematar la estancia en el camping, la segunda noche se cuelan unas diminutas hormigas por el agujerito entre las cremalleras de mi tienda y se vienen de expedición por mi cuerpo, no os imagináis la sensación de tener la piel llena de hormiguitas casi microscópicas campando a sus anchas entre mis poros. Casi me da algo, primero por la pesadilla que tenía mientras dormía y después cuando me desperté siendo parte de un hormiguero.

Tabule y humus

Tabule y humus

¡Cristal y cubiertos, viva la occidentalidad!!

Siempre me ha gustado comer con las manos, o eso creía. Claro, que una cosa es comer marisco, pelar gambas y chuperretear las alitas de pollo y otra es comer todo con las manos, ayudado por un poco de pan blandito. Primero hay que lavarse bien, con la cantidad de porquería que hay en todas partes, cualquiera se lleva la mano a la boca y menos con comida!…pero como no hay agua en todos sitios… Luego comer así, con la manaza, con tres dedos, como sea, pero no valgo para eso, acabo con churretones como una niña pequeña y de grasa casi hasta la muñeca. Lo paso fatal, como mal y me pringo.

Por eso ir a comer a un sitio con servilleta de tela, cubiertos y vasos de cristal me pareció un sueño. Comí pescado con salsa picante compuesta por cebolla, tomate, pimiento y adornada con alm

endras. Judías verdes y coliflor, junto con patatas fritas a las que no hice ni caso. Tabulé y humus. ¡Todo con cuchillo y tenedor! bebí agua cual camella en el desierto por el simple placer de acercarme a los labios el suave y delicado cristal. Use el lavabo tres veces, me miré en el espejo y tiré del rollo de papel higiénico por tirar.

Volvimos a cenar a un hindú, misma historia. Hubiese estado genial poder regar todo con cerveza o vino, está claro que la felicidad completa no existe, pero esa me sirvió igual. No pude porque Sudán es un país musulmán “de toda la vida de Ala” y el alcohol está prohibido. Al menos en público.

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Tras tres o cuatro días en Jartum,  salimos hacia Etiopía, el camino es monótono, con desierto a ambos lados de pronto, comienza a cambiar y el arbusto “bush” que invade toda África se adueña del campo, la tierra comienza a ser de color tostado, hay bebederos para animales en los bordes, canales de agua con niños bañándose, rebaños de vacas, cabras y camellos.

Se nos hace de noche y tenemos que acampar. Lo hacemos cerca de una ancha pista. Cuando estamos durmiendo, comenzamos a oír extraños gruñidos, salimos alarmados. Es un gran rebaño de camellos, unos 300, con sus crías y varios hombres que lo dirigen, impresionante. Por la mañana salimos pitando para la aduana.

¡Una cerveza, por favor!! 
Llegamos a la frontera, su paso no fue muy pesado, salir de Sudán nos costó dinero, pero entrar en Etiopía no. Mientras esperamos a que abran la última de las oficinas de importación, nos tomamos la primera cerveza fresca en varias semanas. Que bien haber salido por fin de los países musulmanes, adiós tierra seca y desértica sudanesa, hola, fértil y verde Etiopía.

 

Ya sabes, compartir es vivir y me haces un gran favor si le cuentas esto a tus amigos. Gracias.

 

 

 

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Ya finaliza este periplo del Desafío Carreteras Míticas. Han sido días de trabajo, grabaciones y fotografías, de charlas y ayuda social, como no. Esto de la ayuda social es una manera de poder devolver al viaje todo lo que me da. Doy conferencias en albergues, hospitales o residencias; siempre para hacer pasar un buen rato a los que tienen menos posibilidades que yo, para abrir muchas veces, una ventana a otros mundos y animar a descubrir, a salir de lo cotidiano que muchas veces puede ser una cárcel. Tras la charla en Lima con la ONG Padma (Ayuda a mujeres maltratadas) cierro este ciclo en América del Sur. El viaje de vuelta acaba de comenzar.

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Para bajar a Santiago de Chile hay una larga y aburrida ruta, la 5, donde los peajes y la línea recta producen un hastío increíble sobre la moto. Pero como en toda esta parte del gran continente, hay mil maneras de llegar al destino. En este caso, atacaré las secundarias lo más pegada a la costa posible y así descubrir unos lugares de ensueño: el Parque Nacional Pan de Azúcar y Punta Choros. Para llegar a estos lugares, desconecto el ABS y el control de estabilidad de mi F700GS, ya que el firme es todo de tierra. En algunos lugares la tierra parece asfalto, pero es un efecto que dejan las gomas sobre el suelo cuando está seco. Los carteles avisando que con humedad es resbaladizo, no hacen más que confirmar lo que sospecho: con lluvia esto se convierte en un gran barrizal. Gracias al cielo, este luce azul y brillante, sin rastro de nubes. Comienza la pista y los ojos se me van haciendo más y más grandes. El paisaje es espectacular, marciano, o mejor dicho, venusiano, con laderas, colinas y un río de barro que discurre paralelo a la pista. De la llanura inmensa a las subidas reviradas y siempre tierra. Las TKC80 de Continental hacen perfecto contacto con este tipo de terreno y se nota que están en su “salsa”, el tacto del manillar es increíble y me permito, incluso con la moto cargada, dar gas y abriendo la visera de mi casco, me dejo llevar por el viento.

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 Los colores ocres y casi negros contrastan con las verdes plantas que crecen alrededor de los bordes del camino. Al fondo se divisa un mar azul oscuro, con pequeños borreguitos blancos. En menos de una hora, estaré respirando el yodo que regala este océano. A mi lado de nuevo la F800GS azul que Andrés pilota con una perfección hipnótica. Nos hemos reencontrado tras algo más de una semana. Para mi, rodar a su lado es una delicia.

Llego a un lugar, una pequeña población de casitas de madera subidas sobre pequeñas columnas del mismo material. Una hilera de “guinchos” (lugares con tejadillo y una barbacoa de obra) sirven para que turistas, mochileros y nosotros, pongamos la tienda de campaña para pasar una noche cerca del mar. Tan solo hay un lugar para comer, que por cierto resulta carísimo, pero esta vez me lo permito y paso de los fideos que me cocino en el pequeño fuego-cocina que utilizo en estos casos. Como no, negocio el precio del guincho por una noche y me ahorro un poco más de lo que pensaba. Dormir en tu tienda, junto a la moto y cerca del mar es una de las cosas más placenteras que existen en este mundo. Un perro del pueblo se acopla en la entradas de mi tienda, tengo guarda toda la noche.

Acampada Punta Choro con mi amigoperro

 Por la mañana comenzamos el camino por la costa hacia Punta de Choros. El paisaje se transforma en lunar y los miles de caminos que pasan cerca de la gran  pista por la que transitamos nos tientan. Por fin entramos en uno de ellos, a  un kilómetro de la orilla y el suelo aparece lleno de conchas, una extraña roca, con forma de ola petrificada, llama nuestra atención. Este hubiera sido un perfecto lugar de acampada.

Fotos y más fotos, al final, es lo que queda en la retina del recuerdo virtual. Salimos de esta pista y continuamos el camino. Relentizo mi marcha al distinguir unos zorrillos cerca del camino y acabo por apagar el motor. Se acercan, descarados a curiosear, esto me permite fotografiarlos a mis anchas. Una subida, bajada, curva y contra curva. Desde lo alto se distingue la inmensidad de este desierto que para una moto de Trail como la mía, se me antoja el paraíso.

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El parque Nacional Pan de Azúcar debe su nombre a una de las rocas que sobresale al mar, utilizada durante miles de años como casa de las aves (gaviotas, pelícanos y cormoranes, entre otras grandes) dejando con su guano blanca la roca y sirviendo en la antigua guerra con Perú de punto de encuentro “secreto”. Salimos del parque y continuamos por una antigua carretera paralela al mar. Aquí hay playas desiertas increíbles, gigantescas y salvajes. Cerca de la población más grande hay una inmensa bahía de fina arena blanca…y ¿verde?. Las sustancias tóxicas de la minería que existe hacia el interior ha contaminado esta hermosa playa que luce un verde venenoso en su arena, imaginando lo que puede haber debajo. Una pena de paraíso destrozado por la avaricia y el poco respeto al medio ambiente.

Punta Choro Puerto Chile

 Pero poco a poco esto se aleja. Visito Bahía Inglesa, una preciosa playa de blanco suelo compuesto por millones de trocitos de conchas y coral. Las gafas de sol son imprescindibles para contrarrestar el reflejo del Astro Rey en el suelo níveo.  Este lugar era uno de los balnearios favoritos de las clases altas chilenas, que poco a poco se han ido transformando en populares.  Desde aquí ya no queda nada para llegar a un pueblo hippy, con sus calles de arena, un pequeño puerto que ahora acoge a los turistas interesados en visitar las aves y focas que viven en las rocas cercanas. Con los neumáticos de tacos, circular en la arena no es nada complicado, me gusta el tacto y de nuevo disfruto del terreno.  La primera parada, en un camping pegado al mar. Otra vez sueño feliz con las sirenas y los pesqueros, siempre en mi sueño, en un mar tranquilo y transparente.

A la mañana siguiente una gran sorpresa, un amigo de Andrés nos invita a su cabaña, desde ella, las vistas de Punta Choro son aún más espectaculares. Paseos en moto por esta zona y buen marisco, dan finalizado el viaje por las zonas off road. Al día siguiente vuelvo a la Ruta5, la Panamericana.

En unas horas estaré en Santiago y en otras tantas en Madrid.

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