Alicia conversando con dos locales, camino a Dongola

La capital de Sudán es grande, ruidosa y contaminada. 
La llegada a la ciudad fue de traca, para empezar a la BMW 1200 es arrasada por un camión.  Y yo mientras tanto, tres coches más atrás, acojonada, sin poder bajarme de la moto y sin saber qué hacer. Al final consigo acercarme hasta el accidente y compruebo que no ha sido nada más que un golpetazo. La 1200 está de nuevo en pie y avanzando.  Paramos a comer fruta, tenemos hambre, sed y calor y el maldito GPS nos mete por el centro de la ciudad, haciéndonos sortear agujeros, coches, motocicletas, y algún que otro carro de tracción animal. Mientras mi compañero negocia el precio de una sandía en dólares (no tenemos ni una moneda más del país) a mi me hacen un corrillo. Unas chicas se hacen fotos conmigo, otros me las hacen desde la acera, las señoras me miran extrañadas y los jóvenes me dicen que cosas de las que me alegro no entender ni jota. Por fin la fruta, una sandía, naranjas…que sed.

Llegamos al camping recomendado por otros viajeros, es barato y tiene un “cibercafé” con aire acondicionado donde nos pasamos el día. En Jartum conseguimos en una mañana la visa para Etiopía, que nos cuesta 20 dólares. Aquí son muy pejigueros con la moneda americana, tiene que ser billetitos nuevos, llevo con uno de 20$ un poco roto desde el comienzo del viaje y no hay manera de pagar con él. Luego tienen su moneda zarrapastrosa, casi sin dibujo de lo sobada, pero eso les da igual. En fin. Tres noches en el camping oyendo la dichosa llamada a la oración desde las 6 am hasta las 5 pm, acaba volviendo loco a cualquiera. Si además se colocan frente a tu tienda todas las mañanas un grupo de charlatanas, peor. Pero sin no puedes salir en pantalón corto ni a darte una “ducha”…la cosa cansa. Al ser un país musulmán las normas de decoro sobretodo con las mujeres, son muy estrictas. Nos han dejado acampar en una zona separada del resto de campistas. En realidad el camping es una especia de campamento de chicas y chicos, perfectamente separados unos de otras. En todo Sudán, cuando hemos intentado ir a un hotel, nos han pedido el libro de familia y como ni estamos casados ni somos pareja, no nos han dejado pagar solo una habitación. Tienen que ser dos, separadas. Esto nos obliga a ir de camping ya que no tenemos dinero, yo al menos, para pagar sola una habitación.

Y para rematar la estancia en el camping, la segunda noche se cuelan unas diminutas hormigas por el agujerito entre las cremalleras de mi tienda y se vienen de expedición por mi cuerpo, no os imagináis la sensación de tener la piel llena de hormiguitas casi microscópicas campando a sus anchas entre mis poros. Casi me da algo, primero por la pesadilla que tenía mientras dormía y después cuando me desperté siendo parte de un hormiguero.

Tabule y humus
Tabule y humus

¡Cristal y cubiertos, viva la occidentalidad!!

Siempre me ha gustado comer con las manos, o eso creía. Claro, que una cosa es comer marisco, pelar gambas y chuperretear las alitas de pollo y otra es comer todo con las manos, ayudado por un poco de pan blandito. Primero hay que lavarse bien, con la cantidad de porquería que hay en todas partes, cualquiera se lleva la mano a la boca y menos con comida!…pero como no hay agua en todos sitios… Luego comer así, con la manaza, con tres dedos, como sea, pero no valgo para eso, acabo con churretones como una niña pequeña y de grasa casi hasta la muñeca. Lo paso fatal, como mal y me pringo.

Por eso ir a comer a un sitio con servilleta de tela, cubiertos y vasos de cristal me pareció un sueño. Comí pescado con salsa picante compuesta por cebolla, tomate, pimiento y adornada con alm

endras. Judías verdes y coliflor, junto con patatas fritas a las que no hice ni caso. Tabulé y humus. ¡Todo con cuchillo y tenedor! bebí agua cual camella en el desierto por el simple placer de acercarme a los labios el suave y delicado cristal. Use el lavabo tres veces, me miré en el espejo y tiré del rollo de papel higiénico por tirar.

Volvimos a cenar a un hindú, misma historia. Hubiese estado genial poder regar todo con cerveza o vino, está claro que la felicidad completa no existe, pero esa me sirvió igual. No pude porque Sudán es un país musulmán “de toda la vida de Ala” y el alcohol está prohibido. Al menos en público.

tomando café bajo acacia 2

Tras tres o cuatro días en Jartum,  salimos hacia Etiopía, el camino es monótono, con desierto a ambos lados de pronto, comienza a cambiar y el arbusto “bush” que invade toda África se adueña del campo, la tierra comienza a ser de color tostado, hay bebederos para animales en los bordes, canales de agua con niños bañándose, rebaños de vacas, cabras y camellos.

Se nos hace de noche y tenemos que acampar. Lo hacemos cerca de una ancha pista. Cuando estamos durmiendo, comenzamos a oír extraños gruñidos, salimos alarmados. Es un gran rebaño de camellos, unos 300, con sus crías y varios hombres que lo dirigen, impresionante. Por la mañana salimos pitando para la aduana.

¡Una cerveza, por favor!! 
Llegamos a la frontera, su paso no fue muy pesado, salir de Sudán nos costó dinero, pero entrar en Etiopía no. Mientras esperamos a que abran la última de las oficinas de importación, nos tomamos la primera cerveza fresca en varias semanas. Que bien haber salido por fin de los países musulmanes, adiós tierra seca y desértica sudanesa, hola, fértil y verde Etiopía.

 

Ya sabes, compartir es vivir y me haces un gran favor si le cuentas esto a tus amigos. Gracias.

 

 

 

In September 2011, Spanish journalist Alicia Sornosa began a motorcycle journey that would change her life. After just three months of planning, she left her…

pensamientos de 8 \"La llegada a Jartum, Sudán.\"

  1. Que maravilla ir por esa Africa negra y bueno por la àrabe, por qué no?
    Solo conozco Gabòn, Egipto y Marruecos.
    Tengo muchos deseos de ir a ver la fauna de Madagascar y de ahí a La Reunión y a Islas Mauricio.
    Algún día serà.

  2. Hola Alicia;un gustazo conocer de tus viajes….tus comentarios realmente me transportan a esos sitios tan alejados de donde vivo en Cordoba Argentina, aqui hay mucho tambien para conocer y cronicar, Argentina es un pais muy bendecido por Dios, a pesar de los que nos gobiernan ja ja..Espero alguna vez te llegues por estas pampas y sierras de este hermoso lugar que me toco vivir, seras bien recibida.
    Hoy por hoy Todo medio oriente y Africa esta muy convulcionado por la maldad que hay en los hombres y es espantoso lo que esta pasando, la persecucion de todo aquel que se sale del Islam y aun los cristianos que estan alli ofreciendo su solidaridad estan pagando con su vida, es terrible! Dios detenga toda esta maldad e intolerancia es mi oracion…..
    Se que andas pòr Rusia, te deseo buenas rutas y exelentes cronicas, Que Dios te guarde y te proteja, Te mando un abrazo gigante!

  3. Alicia: Me divierto mucho leyendo tus cometarios en donde te quejas de muchas situaciones de tus viajes, ajajajajaj pareces una Burguesa sin brújula, que por desgracia ha caido en el mundo de los pobres y olvidados,,, bueno creo que para viajar por el mundo hay que ser muy paciente con otras culturas, de eso se trata en gran parte, por que no se puede pedir que sean iguales a nosotros, tanto sea en hábitos, comidas vestimentas etc..Espero seguirte en tus viajes y te mando un gran beso desde Rosario, Argentina.

    1. Claro Leonardo!!
      Lo parezco..pero no lo soy!! he viajado mucho con mi mochila por Asia antes de tener la moto…y las diferencias entre las culturas son lo que nos enriquece y lo que más me gusta de los viajes.
      Saludos y gracias!

  4. Son complicados los paises musulmanes, yo he viajado dos veces a Marruecos con amigos haciendo 4×4 y una a Tunez de placer y es complicado según que cosas, aunque Sudán lo es mucho más seguro.
    El relats me ha gustado mucho, saludos.

  5. Madre mía!! menuda aventura Alicia!! gracias por compartirla. Eso de pasar en moto por Sudán no tiene pinta de ser nada, nada sencillo, enhorabuena.

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