UNA FOTO DE PARTE DE LA CARPA, CON DESCUBIERTA COMO PROTAGONISTA

Podría empezar este post hablando del éxito de las Riders 2013, diciendo que pese a que la carpa este año era más pequeña que el pasado, cuando se llenaba (hasta la bandera), parecía que cabía mucha más gente.

Podría empezar este blog hablando del buen ambiente que reinó el sábado pese a la lluvia, que me hice más de un millón de fotos con todos vosotros, que os debo un millón de gracias.

Pero esta vez, no quiero contar nada más, todos los que asistimos sabemos como lo pasamos. Sabemos con quien charlamos y lo que vimos. Sabemos qué es lo que pasaba entre bambalinas, detrás del escenario, en las carpitas de los amigos y expositores…en los ascensores …

UN MONTÓN DE FOTOS CON TODOS Y PARA TODOS.

Amistad, alegría, encuentros, motos, viajes…estas son las cosas que nos unen. El ser viajero no significa presumir de serlo, para mi un viajero es alguien que ha aprendido una gran lección de la vida, la misma que he aprendido yo: la humildad. Uno de los grandes viajeros españoles me enseñó que esta palabra sirve para poderla en practica en el viaje y se consigue vivirlo de verdad. Sin prejuicios, ni opiniones predeterminadas sobre las cosas. Mezclándote  y empapándote con lo que te rodea, es como vivir varias vidas, una en cada lugar que conoces.

Desde hace muchos años, más de cinco, iba a todas las presentaciones que Gustavo Cuervo hacía de sus libros en Madrid. Hablaba de sus viajes, nos enseñaba fotos. Yo quería acercarme a él y preguntarle por cómo se hacía eso. Cómo uno puede irse así, sin más y después volver a contarlo. Siempre me dedicó unos minutos, siempre me fui soñando en que algún día podría contarlo yo también. Haría mi propio viaje.

FUERA Y DENTRO DE LA CARPA

En 2009, justo antes de la crisis y por los pelos, vendía un pequeño apartamento que pertenecía más al banco que a mi. Ganaba muy poco al cambio, lo justo para comprar una moto. Me iba a vivir a 20 km de Madrid y quería un medio de transporte económico y rápido. Busqué varios modelos, probé varias motos y me decidí por una BMW, la mía, una F 650 GS roja. Era una moto especial, era Low Size, estaba ahí esperándome.

Pasó un año y por mi trabajo como periodista de motor casi ni la había estrenado. Siempre disponía de otras motos para realizar mis reportajes y la mía dormía en el garaje bajo una funda negra con las letras BMW en blanco.  Un día decidí aprender a moverla por el campo. Mis amigos se hacían buenas excursiones con sus motos de trail y yo quería acompañarles. Me las ingenié para hacer un reportaje de los GS Days y así aprender a manejarla fuera del asfalto.

AMOR POR LOS VIAJES Y LAS MOTOS TAMBIÉN EN LA RECEPCIÓN DEL HOTEL

Entre el buen ambiente y las risas conocí a un tipo peculiar que intentó emborracharme a base de chupitos de orujo para ligar conmigo: no lo consiguió, parezco mucho más joven pero no soy una niña. Pasó el tiempo y me ofrecí a poner mi voz en unos documentales, sin cobrar, pese a que ese era una parte de mi trabajo. Con el tiempo nació una amistad. Un día hace más de dos años ya tras un montón de charlas veraniegas en las terrazas de Madrid, decidí aceptar un reto: mi trabajo a cambio de un viaje. Así empezó todo. Busqué parte del presupuesto, hablé con amigos y extraños, pedí consejo y salí.

Pero no todo lo que reluce es oro ni las cosas son fáciles. Tras cuatro meses de camino, decidí tomar el mío propio, estando muy satisfecha del trabajo realizado, del cual aún hoy veo sus frutos.

Cabo Byron y su faro, el punto más saliente de la costa este australiana

Me encontré en Australia, sin casi nociones de inglés y sin dinero. Debería superar esta y otras pruebas que se pondrían en mi camino. Hoy puedo decir que lo logré.

Comencé por lo más difícil, África, con una moto que pesaba 280 kilos; sin experiencia of road en esas condiciones, aprendiendo a base de caídas y lágrimas. De tesón, esfuerzo físico y templanza psicológica.  Continué y poco a poco llegué hasta América. Recibí ayuda de gente desde España, (ahora ya no gente si no amigos) y de extraños  en el camino que me abrían las puertas de su casa y su corazón. No ha sido fácil, he tenido muchos obstáculos que superar. Ha habido gente que no quería que lo lograra, pero lo he hecho. Además de recorrer África y la India, he visitado el país australiano y la isla de Tasmania, he recorrido américa de sur a norte, de norte a sur.

Salar del paso Jama, Argentina.

He cruzado los Andes, he recorrido el Estrecho de Magallanes en su aniversario, he llegado a Ushuaia, he vivido casi dos años sobre mi BMW, unas veces sola, otras acompañada. He conocido gente de todo tipo, ricos, pobres, mujeres, niños y hombres, familias enteras… he aprendido a ser humilde, a adaptarme a las normas de cada país, a usar mis manos para comer, a callar mi boca para no ofender, a ser camaleónica, a reír mucho, a llorar a compartir mi camino.

Y soy consciente que esto que he hecho no es ni un tercio, ni una milésima que han hecho otros grandes fuera y dentro de nuestras fronteras, personas como Ted Simon,  Gustavo Cuervo, Fernando Quemada, Emilio Scotto (con quien tuve el placer de entrevistarme en su natal Buenos Aires)…y muchos otros más que no suscribo, algunos que conozco y son viajeros anónimos, otros que he conocido..a todos les debo esto.

Lo mejor de todo es haber llegado hasta vosotros con estas historias.

Hoy os doy de nuevo las gracias a cada uno que quiso fotografiarse conmigo en Formigal.

Os espero para que Compartamos la Carretera, muy pronto, porque ya se que todo lo que me proponga, lo conseguiré y este reto ya es una realidad.

 

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