Os presento a Fabián C.Barrio, para mi todo un personaje. Un profesional de la letra y de la imagen. Los mejores vídeos de viajes, los edita él. En ellos puedes ver todo lo que su ojo capta y lo tiene muy afinado. Dice que viaja muy lento, para poder darse cuenta de todo lo que quiere ver. Es parco en palabras cuando habla fuera del viaje, aunque le salen a borbotones cuando son escritas. Es un prolífico escritor…no es un viajero al uso, es un showman en moto.

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Fabián C.Barrio en el salar de Uyuni

Es un viajero atípico (al menos cuando le vemos fuera de su moto, en actos públicos) reservado, tímido… Pero con una gran dote de comunicación visual, las mejores presentaciones, las hace él. Le conocí antes que a ninguno, aunque él no me conocía a mi. Le seguía en su loco viaje “Salí a dar una vuelta”  del que escribió un libro y dejó constancia en un montón de bellos vídeos. Con el tiempo conseguí verle en persona y al final, un día, me pidió que fuese la madrina de su segundo libro (que por cierto me gustó mucho) una novela basada en su viaje a India: Suraj

Fabián C. Barrio nació en el jardín de La Alameda de Santiago de Compostela (Galicia, España), donde Rosalía de Castro solía pasear entre camelias para buscar inspiración para sus poemas.

Nick (si lo tienes) y el porqué del mismo: Pues no. Bastante tengo con lo mío.

1- ¿Cuándo empezaste a viajar?

Hasta donde llegan mis recuerdos, mis padres -profesores los dos- esperaban, como un pájaro que vigila la llegada de la primavera, el primer día de vacaciones de verano con la caravana cargada a la puerta del colegio. En cuanto sonaba el timbre salíamos a recorrer mundo. Tendría unos siete u ocho años y había recorrido ya toda Europa, jugando con los Madelman en el suelo del coche, un Renault 12.

2- ¿Qué motos has tenido? Con cual te quedarías y por qué.

Empecé con una scooter realmente fea, de color rosa fluorescente, que compré para que nadie me la robara. Sin embargo, los tunantes fueron llevándosela por fascículos. Decidí pasar a las motos de marchas con la Suzuki Marauder, y con ella hice mi primer viaje larguísimo: de Madrid a Toledo, parándome a medio camino para que se enfriara el motor. Luego compré la Ducati Monster -que todavía tengo-. La decisión de compra la tomé tras veinte segundos conduciéndola. Me robó instantáneamente el corazón. La Fefa la compré de segunda mano y con ella di la vuelta al mundo. El fabricante se mostró tan despectivo conmigo cuando les pedí que me ayudaran a localizar una en buen estado, que nunca he reconocido marca y modelo. También he tenido el honor de pilotar una Triumph Tiger Explorer -de Madrid a Nepal- y una Explorer de 800 -de Florida al DF-.

3- ¿Con cuanto tiempo planeas los viajes, sabes cada paso que vas a dar, llevas los lugares donde vas a dormir ya preparados?

No. Llevo una ruta más o menos clara de los países que voy a atravesar, y normalmente planifico cada jornada para llegar a la siguiente ciudad más o menos abastecida. Si lo tomamos como un trabajo, la mayor deformación profesional del viajero es que siempre está alerta. Me resulta difícil caminar por una ciudad -especialmente si no es la mía- sin prestar atención a detalles infinitesimales: carteles de pensión, tascas baratas, espacios donde aparcar, monumentos inverosímiles, mercados pintorescos: todo ello es analizado constantemente en busca del ángulo para retratarlo, de la historia humana sobre la que indagar, de su precio. Créeme, la ruta se va haciendo ella sola, de alguna forma se diseña por si misma sin apenas esfuerzo. Viajar así conlleva un cierto sacrificio, porque te pierdes cosas, pero soy de los que no se obsesionan si no lo ven todo: así tienes una excusa para regresar. También he desarrollado una especie de sexto sentido para localizar hostales en lugares inverosímiles. Lo cierto es que el alojamiento es el menor de los problemas y, de hecho, sólo en un par de ocasiones he tenido dificultades para encontrar dónde dormir. Por ejemplo, en India solían decirme que el hotel estaba completo porque los recepcionistas tienen que presentar unos detallados formularios cada vez que alojan a un extranjero, y se ve que les daba pereza.

4- La eterna pregunta….¿solo o acompañado?

Cuando viajas solo eres responsable único de tus fracasos, y tú mismo padeces las consecuencias: si el hotel en el que pasas la noche es una mierda, lo has elegido tú y tú eres el que va a pasarse la noche aplastando cucarachas. Si en el restaurante en el que te detienen sólo te dan bazofia, pues te la tragas sin intoxicar a nadie. Sólo concibo viajar cuando lo haces con alguien con quien te compenetras al cien por cien. A falta de candidaturas, seguiré viajando solo. De todas formas, viajando en moto jamás estás solo. Sólo tienes que sentarte y esperar.

 

5- Que te llevas siempre que nunca usas en tus viajes

Casi nunca uso las herramientas que llevo, siempre aparece un tío que tiene unas mejores.

6- Viajes cortos (qué es para ti corto) o largos (ídem)

Un viaje ideal tiene una duración de seis o siete meses. Al final del proceso te has hastiado y sólo quieres volver a casa para retomar tu relación amorosa con el sofá. Pero, al mismo tiempo, has podido vivir experiencias inolvidables, has podido cambiar por dentro, se ha inoculado en ti el veneno de los largos viajes, y has podido vivir instantes que justifican una vida entera.

7- ¿Viajarías así si tuvieses familia?

No veo por qué no. Es inevitable poner a la familia como excusa, pero plantéate lo siguiente, de un modo serio y responsable: ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿que tus hijos aprendan muchas cosas? ¿que se empapen con otras culturas? ¿que su mundo se ensanche?

8- ¿Por qué en moto?

Esta es la típica pregunta de alguien que no monta en moto. En la moto, cuando hace frío te hielas, cuando hace calor te abrasas, cuando llueve te empapas. Sientes los olores, los colores del camino, estás pendiente de cada átomo de asfalto. Y la gente se te acerca mucho más, todos quieren saber a dónde vas y de dónde vienes. Además, está la comunidad motera, presente donde quiera que vayas, siempre dispuestos a conocerte y a brindarte su hospitalidad. Es un vehículo idóneo para viajar, la verdad.

9- Tus proyectos

No soy mucho de desvelar qué voy a hacer a continuación. Primero, porque no lo tengo del todo claro, pero sobre todo porque es inevitable que muchos proyectos extravagantes como los míos pinchen casi antes de nacer y no quiero crear falsas expectativas.

10- Qué es lo que no has vuelto a hacer desde que volviste del primer viaje.

Mentiría si dijera que no he vuelto a un centro comercial, porque lo cierto es que me he visto en la obligación. Pero sí es cierto que ahora me provocan una urticaria que antes no estaba ahí.

Facebook de Fabián

La aventura que está viviendo ahora Fabián por América del Sur: Maniumbi

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Puedes saber qué contestó Fabián C.BarrioPolo y MrsHicks64Ka RiderDoctor Jaus y Mary PommppisEl Búfalo, Charly Sinewan en estos enlaces.

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