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Ya finaliza este periplo del Desafío Carreteras Míticas. Han sido días de trabajo, grabaciones y fotografías, de charlas y ayuda social, como no. Esto de la ayuda social es una manera de poder devolver al viaje todo lo que me da. Doy conferencias en albergues, hospitales o residencias; siempre para hacer pasar un buen rato a los que tienen menos posibilidades que yo, para abrir muchas veces, una ventana a otros mundos y animar a descubrir, a salir de lo cotidiano que muchas veces puede ser una cárcel. Tras la charla en Lima con la ONG Padma (Ayuda a mujeres maltratadas) cierro este ciclo en América del Sur. El viaje de vuelta acaba de comenzar.

Panamericana Chile

Para bajar a Santiago de Chile hay una larga y aburrida ruta, la 5, donde los peajes y la línea recta producen un hastío increíble sobre la moto. Pero como en toda esta parte del gran continente, hay mil maneras de llegar al destino. En este caso, atacaré las secundarias lo más pegada a la costa posible y así descubrir unos lugares de ensueño: el Parque Nacional Pan de Azúcar y Punta Choros. Para llegar a estos lugares, desconecto el ABS y el control de estabilidad de mi F700GS, ya que el firme es todo de tierra. En algunos lugares la tierra parece asfalto, pero es un efecto que dejan las gomas sobre el suelo cuando está seco. Los carteles avisando que con humedad es resbaladizo, no hacen más que confirmar lo que sospecho: con lluvia esto se convierte en un gran barrizal. Gracias al cielo, este luce azul y brillante, sin rastro de nubes. Comienza la pista y los ojos se me van haciendo más y más grandes. El paisaje es espectacular, marciano, o mejor dicho, venusiano, con laderas, colinas y un río de barro que discurre paralelo a la pista. De la llanura inmensa a las subidas reviradas y siempre tierra. Las TKC80 de Continental hacen perfecto contacto con este tipo de terreno y se nota que están en su “salsa”, el tacto del manillar es increíble y me permito, incluso con la moto cargada, dar gas y abriendo la visera de mi casco, me dejo llevar por el viento.

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 Los colores ocres y casi negros contrastan con las verdes plantas que crecen alrededor de los bordes del camino. Al fondo se divisa un mar azul oscuro, con pequeños borreguitos blancos. En menos de una hora, estaré respirando el yodo que regala este océano. A mi lado de nuevo la F800GS azul que Andrés pilota con una perfección hipnótica. Nos hemos reencontrado tras algo más de una semana. Para mi, rodar a su lado es una delicia.

Llego a un lugar, una pequeña población de casitas de madera subidas sobre pequeñas columnas del mismo material. Una hilera de “guinchos” (lugares con tejadillo y una barbacoa de obra) sirven para que turistas, mochileros y nosotros, pongamos la tienda de campaña para pasar una noche cerca del mar. Tan solo hay un lugar para comer, que por cierto resulta carísimo, pero esta vez me lo permito y paso de los fideos que me cocino en el pequeño fuego-cocina que utilizo en estos casos. Como no, negocio el precio del guincho por una noche y me ahorro un poco más de lo que pensaba. Dormir en tu tienda, junto a la moto y cerca del mar es una de las cosas más placenteras que existen en este mundo. Un perro del pueblo se acopla en la entradas de mi tienda, tengo guarda toda la noche.

Acampada Punta Choro con mi amigoperro

 Por la mañana comenzamos el camino por la costa hacia Punta de Choros. El paisaje se transforma en lunar y los miles de caminos que pasan cerca de la gran  pista por la que transitamos nos tientan. Por fin entramos en uno de ellos, a  un kilómetro de la orilla y el suelo aparece lleno de conchas, una extraña roca, con forma de ola petrificada, llama nuestra atención. Este hubiera sido un perfecto lugar de acampada.

Fotos y más fotos, al final, es lo que queda en la retina del recuerdo virtual. Salimos de esta pista y continuamos el camino. Relentizo mi marcha al distinguir unos zorrillos cerca del camino y acabo por apagar el motor. Se acercan, descarados a curiosear, esto me permite fotografiarlos a mis anchas. Una subida, bajada, curva y contra curva. Desde lo alto se distingue la inmensidad de este desierto que para una moto de Trail como la mía, se me antoja el paraíso.

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El parque Nacional Pan de Azúcar debe su nombre a una de las rocas que sobresale al mar, utilizada durante miles de años como casa de las aves (gaviotas, pelícanos y cormoranes, entre otras grandes) dejando con su guano blanca la roca y sirviendo en la antigua guerra con Perú de punto de encuentro “secreto”. Salimos del parque y continuamos por una antigua carretera paralela al mar. Aquí hay playas desiertas increíbles, gigantescas y salvajes. Cerca de la población más grande hay una inmensa bahía de fina arena blanca…y ¿verde?. Las sustancias tóxicas de la minería que existe hacia el interior ha contaminado esta hermosa playa que luce un verde venenoso en su arena, imaginando lo que puede haber debajo. Una pena de paraíso destrozado por la avaricia y el poco respeto al medio ambiente.

Punta Choro Puerto Chile

 Pero poco a poco esto se aleja. Visito Bahía Inglesa, una preciosa playa de blanco suelo compuesto por millones de trocitos de conchas y coral. Las gafas de sol son imprescindibles para contrarrestar el reflejo del Astro Rey en el suelo níveo.  Este lugar era uno de los balnearios favoritos de las clases altas chilenas, que poco a poco se han ido transformando en populares.  Desde aquí ya no queda nada para llegar a un pueblo hippy, con sus calles de arena, un pequeño puerto que ahora acoge a los turistas interesados en visitar las aves y focas que viven en las rocas cercanas. Con los neumáticos de tacos, circular en la arena no es nada complicado, me gusta el tacto y de nuevo disfruto del terreno.  La primera parada, en un camping pegado al mar. Otra vez sueño feliz con las sirenas y los pesqueros, siempre en mi sueño, en un mar tranquilo y transparente.

A la mañana siguiente una gran sorpresa, un amigo de Andrés nos invita a su cabaña, desde ella, las vistas de Punta Choro son aún más espectaculares. Paseos en moto por esta zona y buen marisco, dan finalizado el viaje por las zonas off road. Al día siguiente vuelvo a la Ruta5, la Panamericana.

En unas horas estaré en Santiago y en otras tantas en Madrid.

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pensamientos de 12 \"Chile: Adiós a Carreteras Míticas\"

  1. Soy motera soy motera
    Y voy por la carretera
    Soy motera soy motera
    Ven conmigo cuando quieras
    Soy motera soy motera
    Las señales no me alteran
    Soy motera, soy motera
    Con mi casco y mis batas
    No me asustan las derrotas

    Les dejo mi cancion: SOY MOTERA AUTORA LADY HAGUA , la pueden buscar en Google, gracias, feliz viaje!!

  2. Excelente Relato, ese es mi chile querido y tan bien descrito por Alicia, conozco cada uno de los lugares por donde ud pasó.
    Un abrazo.
    Gustavo Mesias A.

  3. Como siempre tus crónicas viajeras están llenas de detalles curiosos, entrañables y pintorescos, siendo fácil recrearse e imaginar los lugares tan bonitos por donde pasas y las experiencias tan intensas que te llevas contigo y trasladas generosamente a los demás.
    A LOS y a LAS que montamos en moto nos intensifica el placer de hacerlo y a otros les alientas a animarse o bien a romper esquemas mentales y atreverse a hacer cosas con las que alguna vez sueña y nunca lo han hecho. TU puedes significar ese empujoncito para lanzarse a ello.

    Enhorabuena por este magnifico viaje por las tierras lejanas de sudamérica y gracias por ser la mejor embajadora de las mujeres moteras de todo el mundo.
    Saludos de mis compis HDC y de la mua! que disfrutamos cada día de llevar una moto entre las piernas..ja..ja..ja !! ..placer para el cuerpo y para el alma.

    ELI

  4. excelente relato!!, espero poder conocerte personalmente Alicia, y espero poder hacer algo, algun día, como lo que tu hiciste aca en Chile. Un abrazo fraterno a la distancia!!

    1. Hola Felipe.
      No tuve ningún problema en esa frontera mexicana. La verdad que no había nadie y tuve que parar para enterarme dónde hacía los papelees de la moto y sellaban mi pasaporte!
      En el viaje conté con unos 40 dólares al día, aunque eso siempre esta más de lo que gastaba.
      Saludos!

  5. Me ha gustado” mejor dicho, me hubiera gustado estar contigo en esas playas, parece , según lo cuentas que puedo coger esa arena con mis manos.
    El detalle de tu y los perros, nunca puede faltar. Que perruna héres hija!!!

  6. Te esperamos de vuelta pronto… No pares nunca… Gracias a ti, a Fernando Quemada y tantos otros, es que he comprado mi moto…Estoy en etapa de ganar experiencia y despues me lanzo… Quizas no de la vuelta al mundo como uds (tengo 54 años) pero con recorrer mi region y mi pais me siento feliz… Te esperamos de nuevo en nuestro querido Chile…

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