¿qué hacer si vives en España y tienes  cinco días para ir y volver  la una de las regiones más olvidadas de Portugal? Visitar el Alentejo.

Cartel de entrada en el Alentejo, Portugal

Mi primer desafío para rodar cinco días por el Alentejo, es llevar todo lo que necesite en un espacio más pequeño del que estoy acostumbrada: dos bolsas laterales, una sobre el asiento trasero y otra más sobre el depósito…

Después de guardar lo básico para mi montura: un producto limpiador de la visera del casco, una botella de agua (para mi) y grasa para la cadena, la pequeña bolsa lateral de la derecha está casi llena aunque cuento todavía con un bolsillo para guardar papeles u otras cosas más delicadas.

Así es el resultado de viajar

en una Scrambler, tu equipaje está limitado, viajaré al estilo más genuino del motoviajero - piopialo

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El Alentejo cuenta con una parte que da al océano Atlántico de Portugal

En la bolsa que se sujeta sobre el asiento llevo mi equipaje, chanclas, unas deportivas, unos vaqueros, cuatro camisetas, una chaqueta y un vestido veraniego, el neceser de tamaño pequeño, un bañador y ropa interior. Aún me queda espacio para llevar algo más pero no lo necesito esta vez.

En la segunda bolsa lateral guardo la ropa de agua, una gorra y un pañuelo, cámara de fotos y sobra espacio. En la sobre depósito el ordenador portátil, cámaras pequeñas y mi documentación. Me siguen sobrando unos cuantos litros de capacidad. La verdad es que cabe más de lo que parece.

Alicia en el interior del Alentejo de Portugal

El Alentejo es una región que linda en el interior con la frontera (Cáceres y Badajoz) y que discurre hacia la costa atlántica, rozándola y presumiendo de bellas playas de arena fina, eso si, siempre con el viento como protagonista.

Una tierra, esta parte de la Península Ibérica, sembrada de alcornoques, el árbol que cierra los vinos con su corcho. Llena de vides, gorrinos, ganado y campos de trigo y cebada.

Una de las iglesias del Alentejo Portugués

Salimos de Madrid rumbo a Cáceres donde una amiga nos espera para darnos cobijo en su casa y salir temprano a la mañana siguiente, casi de madrugada. Pero el desayuno con el que nos agasaja es como una comida y salimos más tarde de lo esperado. Pero

esto es lo que me gusta de los viajes; que puedes cambiarlos, retrasar las horas - piopialo

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o adelantarlas, parar el tiempo…disfrutar de cada momento.

La ruta nos lleva por pequeños pueblos azules, blancos y albero, los colores del Alentejo. Pueblos adoquinados y amurallados, asentados sobre las colinas que todo lo ven. Murallas para defenderse de los antiguos españoles, o de los moriscos. Pueblos fundados por los romanos que hasta nuestros días conservan columnas, templos y trazados.

El Alentejo está cuidado, mimado, limpio y reluciente. Sus gentes son tranquilas, agradables y educadas como en el resto de Portugal, algo que los españoles deberíamos mirar, nuestra educación no es tan sencilla y exquisita como en el vecino Luso.
Portugal, a la que en la revista TRVL (viaje) hace unos meses describí como

una “antigua dama morena, sabia y educada” - piopialo

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siempre sorprende. Y poco a poco, descubriendo, pasando calor, parando en estos bellos lugares, las tres motos nos transportan hasta nuestra primera parada y fonda: Setúbal.

Visitando la costa del Alentejo

Esta ciudad en la costa ofrece al turista una plato típico que es el choco frito (calamar frito y rebozado), además de todo tipo de pescados a la brasa y como no, el bacalao. Dar un paseo por su costa es disfrutar de rincones de pescadores, lonja y chiringuitos.

Por si no lo sabes es costumbre poner sobre tu mesa varias platillos a modo de aperitivo: aceitunas, queso, mantequilla salada, ensalada de pulpo y patas de atún y sardina. Si no quieres pagarlos, no los toques y pide que lo retiren, si el lugar no es muy turístico el precio de cada delicia rondará desde el euro a los 2,50€.

Alentejo Portugués y Ducati Scrambler

Con la Ducati Scrambler el viaje es aún más auténtico si cabe. El viento golpea mi cara todo el rato, huelo y siento antes que nadie, tengo el Alentejo a flor de piel, y también estoy más cansada que los otros, que en sus motos de trail, con grandes paravientos, no sufren a Eólo tanto como yo. Pero “sarna con gusto no pica” y después de un sueño reparador estoy con la energía suficiente para continuar el camino.

Esta vez, salimos temprano. El viento ha cambiado y el aire es frío.

Las primeras horas de camino nos van alejando del interior y nos acercan a la costa. Magnifica, infinita y azul.

Playas del Alentejo portugués

Paramos en una preciosa playa al estilo surfero: dos restaurantes sobre maderas, parking con barrera y pasarelas casi hasta la orilla.

No nos podemos resistir y nos tomamos unos batidos y una cerveza sin alcohol, disfrutamos durante una hora larga de quitarnos las botas de la moto y relajarnos a la sombra, sobre un mullido colchón.

Pero el tiempo, aunque nos pese, no es eterno y deberes llegar a nuestra siguiente parada, de nuevo en el interior. Por ahora el Alentejo, la región más desconocida de Portugal, me está sorprendiendo.

La zona del Alentejo cuenta con bellos paisajes en la costa

Por el camino visitamos más pueblos, siempre con sus murallas, castillos e iglesias impresionantes. Blancas como la cal. Degustamos los famosos pasteles de la reina Santa Isabel, de los bocadillitos y de un plato que se nos antoja como unas gachas con gambas.

Todo exquisito, regado siempre con cerveza si alcohol. La tarde comienza a caer y debemos apretar el paso para llegar a Almodóvar, donde una quinta maravillosa, nos espera para descansar. la caída del sol nos encuentra en el camino, decidimos parar para recordarla.

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El camino desde el pueblo hasta la Sierra Goes es impresionante. El sol tiñe de rojo el campo segado, cortado, como si fuese un papel de dibujo, por la sombra que proyecta la Ducati Scrambler a su paso.

Cada vez más rojo, cada vez más bonito.

Paramos, el espectáculo del sol cayendo tras las colinas nos hipnotiza, nos hace suspirar. En estos momentos doy las gracias por poder seguir montando en moto, gracias por poder asombrarme con otro atardecer, rojo, rosa y naranja…

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El día ha sido frío y llegamos tan tarde que no hay cocina abierta, pero

nuestro anfitrión corta un poco de chorizo, de pan y queso y con unas cervezas bien frescas - piopialo

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brindamos por un día más de equilibrio sobre dos ruedas, la pasión que nos une con el paisaje, la amistad.

Un merecido descanso y un suculento desayuno, alguno con tiempo para darse un chapuzón en una de las dos piscinas, todo es perfecto, somos cuatro compañeros de viaje bien avenidos.

Disfrutamos, reímos y charlamos. La vuelta comienza el cuarto día, hoy finaliza en Cáceres de nuevo.

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Pero antes, otra cara del Alentejo, con nuevas fortalezas, casas de marcos amarillos y azules, adoquines, canteras de mármol y una plaza impresionante en la que volver a parar para tomar algo en VillaViciosa donde cada marco de cada ventana, cada esquina, es blanca, de mármol de su cercana cantera.

Se nos hace tarde, tenemos que regresar, una nube enorme amenaza tormenta, cosa que nos gustaría a todos, estamos pasando mucho calor. Han sido momentos de cuarenta grados centígrados, otros de veintisiete, para todos los gustos.

Con pesar por saber que todo se acaba, visitamos otro lugar más y comenzamos  ya de noche la subida hacia Cáceres. Allí, una cena entre amigos nos espera… y el domingo, de vuelta por una olvidada carretera nacional … pero esa, es otra historia.

Puedes ver el mapa interactivo cuando viajo en este enlace.

Gracias por leer y dejar tu comentario, los blog se nutren de ellos.

Gracias  a Fausto, Maria José y Daniel.

    Llevo ya más de una semana trabajando para el America-America, en su primera etapa. Se trata de un viaje que hacen cuatro motos…
En esta ocasión, abre el post una mujer viajera. Pero no es una mujer cualquiera. Es el perfecto ejemplo de que para viajar, cualquier tipo…

pensamientos de 12 \"Alentejo, la región más olvidada de Portugal\"

  1. Hola Alicia debes comprarte urgente un PARABRISAS o pantalla como tu dices para tu Ducatti.Gracias por hacernos soñar con tus viajes y compartir tus aventuras. Yo también amo las motos…

  2. Ojús, qué envidia, menudo trabajo el tuyo… Como decía aquel padre a su hijo cuando se planteaba a qué dedicarse en su vida; “piensa que es lo que harías gratis y trata de ganar dinero con ello…” pues eso. Al menos leerte nos invita a soñar al resto.

    Por cierto, ¿cómo encuentras el manillar? ¿te resulta cómodo? Yo lo cambié por el más bajo de la Full Throttle porque no me hacía a él, lo encontraba demasiado ancho, alto y retrasado y me hacía ir demasiado erguido. El de la FT es más ancho que por ejemplo un Renthal de enduro pero tiene unas dimensiones más “normales”.

    Por cierto que ya empieza a haber algunas pantallitas para dar algo de protección, algunas horrorosas y alguna aceptable, rompen un poco la estética de la moto pero igual alguna vale para tiradas largas.

    ¡Un saludo!

    1. Gracias Cucho,
      El manillar me parece cómodo, sobretodo piensa que yo vendo de una moto de trail y son pequeñaja…lo que peor llevo el lo del aire en largas distancias…ya he visto alguna pantalla…pero no me convencen…seguiré sufriendo un poco aún…

  3. Precioso relato de tu viaje por el pais vecino,del cual a veces nos olvidamos para irnos a destinos menos sobresalientes..
    Has descrito a flor de piel todas tus vivencias y te prometo que según las narrabas y las iba leyendo, mis sentidos del gusto y de la vista se estaban desperezando y disfrutando de lo lindo.
    Gracias por compartir tu experiencia y facilitarnos ideas para nuestros futuros viajes
    Besos mil

  4. Hermosas las fotos así como también los relatos!!!
    soy seguidor tuyo hace poco y espero con ansias las historias!!
    Un Abrazo desde Chile…

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