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El blog de una viajera en moto

La 1ª española en dar la vuelta la mundo en moto

Este es un blog que va a reflejar mis experiencias como la primera mujer española que da la vuelta al mundo en moto, siguiendo la ruta de los Exploradores Españoles Olvidados. Un viaje de más de un año alrededor del planeta Tierra.

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1.000 días sin ti (carta de amor)

Descubierta en Moyale Road

Es lo que me está pareciendo desde que nos separamos, que han pasado mil días y tú no estás.
Se que ya no te acuerdas de mi. Inerte no te das cuenta de que te espero, te deseo, te echo de menos.

descubierta en Etiopía

Te necesito, sueño con tenerte en mis manos, entre mis piernas.
Sueño con el calor que desprendes, el ronroneo que llega a mis oídos cuando viajamos.
Somos un buen equipo, con el tiempo he llegado a conocerte y se que te pasa con solo oírte.

en Addis Abeba

He vuelto a estar acompañada y te he estado comparando continuamente y siempre salías ganando tu.Porque eres única, eres mi BMW F650GS, Descubierta.
Llega pronto, ven…

Primera ruta motera por Australia

Por fin puedo subirme en una moto y aunque la Ducati Monster tan solo tiene de parecido el color con mi BMW, es otra moto que me encanta.

Alicia luce nuevo equipamiento BMW Airflow

La ruta iba a consistir en pasar del estado de Victoria a Queenisland. Dormir en moteles de carretera o donde encontrásemos un lugar con buena pinta para pasar dos días. Que por cierto, los hay a montones.

El equipo "colorao"

Los primeros días me acompañó Venan L. Nieto, al que le doy las gracias por hacerme esas imágenes desde su moto. Luego él se quedó cerca de Brisbane y yo decidí ir volviendo hacia Sydney.

carteles gigantescos llaman la atencion del turista

Aquí las carreteras son muy anchas y aunque por la que circulé era una “hig way”, tenía muchos tramos de doble dirección y parones por obras. En Australia toda la señalización es poca, ya sea para avisar de radares, salidas de colegios, obras, cambios de sentido, semáforos e incluso venta de bananas en una zona platanera…

Carretera del Pacífico a su paso por una población

Esta carretera, la Pacific Higway pasa por un montón de pueblecitos y ciudades de veraneo. El tráfico de camiones es importante, aunque en fin de semana no hay tantos circulando.

Cabo Byron y su faro, el punto más saliente de la costa este australiana

He encontrado lugares increíbles para descansar y la gente es muy amable, siempre te ayudan y nunca ponen malas caras, al menos en la mayoría de los casos.

Camping Caraban y una cabina para dormir

Los moteles de carretera están bien equipados, con café y té siempre y con camas limpias, llevan a rajatabla lo de la limpieza. Lo malo es que un “caravan park” o un Motel te acaba saliendo como mínimo por 50 dólares australianos. Es siempre mejor compartir.

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Las cosas cambian cuando una circula por ciudad, donde por despistes en eso del cambio de lado de conducir, me he quedado en un aprieto en más de una intersección y me han llamado de todo menos bonita...claro, que como no entiendo, me quedo tan pancha.
Aquí los semáforos están al otro lado del cruce y sobre la cabeza de los primeros de en detenerse, para que todos vean las luces rojas y verdes.

Puente antiguo. Esta zona esta llena de ríos

La Ducati posando frente a una playa

Las carreteras no tienen guardarailes, si te la pegas, paras en el campo.Suelen guardar los límites de velocidad, aunque hay tramos, ellos lo saben, que no hay problema y aceleran hasta los 140 km/h. lo peor son los inmensos camiones de 12 ruedas, cuando llueve, pasar a su lado es como meterse en un túnel de lavado.
Desde aquí quiero agradecer a Pablo Silván de Ducati España, la gestión que ha hecho para que sus colegas australianos me dejen la pequeña Monster.

Sin guardarail y con zonas de descanso cada pocos kilometros

La vuelta de Brisbane ha sido genial, de esas veces estupendas en la que no notas la mochila, no hay viento y casi sin tráfico. La lluvia caía unos kilómetros por delante de mi. La ruta perfecta, el sonido de la Monster muy agradable y he llegado a descansar a algo más de 400 km. Me quedo tres días aquí, en Port Macquire, a ver que sucede…

PD. Si te ha gustado, comparte, cuéntalo a todo el mundo!

Adelaida Central Market

Si es que no lo puedo remediar, me encanta la comida, comer y cocinar lo que me como (bueno, me gusta más cocinar para que se lo coman los demás) Y no he podido evitarlo, visité el central Market de Adelaida, Australia.
Un mercado multicultural donde comer, tomar “un algo” y comprar comida, además de poder probar las cosas típicas de un país como la carne seca australiana o sus típicas aceitunas aliñadas. Un placer para los sentidos que aquí os dejo a modo de vídeo.

Enjoy!

PD. comparte, me ayudas, haces algo generoso y que no cuesta dinero!

Alicia según la mirada de Miquel Silvestre

Cuando tu amigo, tu compañero, tu maestro…cuando una persona que valoras y admiras se toma la molestia de pasar varias horas juntando sentimientos, buscando imágenes y gastando su tiempo para hacerte este regalo con el fin de ayudarte…pues que os tengo que decir, que a una se le caen “los pelos del sombrajo”, se queda muda de agradecimiento y se echa unas lagrimillas de emoción.

GRACIAS Miquel Silvestre!

Por cierto, si te ha convencido, comparte este link y si te ha convencido y quieres AYUDARME, hazlo en www.nillo.es

Descubierta al desnudo

¿Qué nunca has pegado un baño de espuma a tu moto?
¿No has visto en “el chasis” a una de estas?

Esto es lo que hay que hacer para limpiar bien a fondo una motocicleta:

Ya sabes, si te ha gustado cuenta esto a tus amig@s, dale al botón de compartir.

Tres días en tren

Si, ya lo se, es un viaje en moto. Pero hay veces que las cosas llevan su tiempo y traer la moto hasta Australia desde India sin pagar 4.000 euros (que es lo que me toca ahora para llegar a Argentina), se traduce en tiempo.

Como ya estaba un poco cansada del clima húmedo, el tráfico y la suciedad de Asia, me cogí un vuelo en cuanto Descubierta (mi BMW F65oGS) estuvo embarcada. Habéis podido ver cómo la he limpiado, la he empaquetado y como ha salido en barco. Ahora, la muy ladina está de crucero por el paradisíaco Océano Indico, mientras yo la añoro desde Australia. Aunque no me voy a a quejar, he hecho un bonito viaje en tren, de tres días y dos noches que me ha servido para darme cuenta de las distancias de este enorme país.
Un continente que se parece mucho a África, bueno a lo que conozco de ella. Pero con asfalto, semáforos y la gente educada (o acongojada con tanta norma). Una mezcla entre USA y algo más allá, más nuevo, más civilizado.

Os dejo con este vídeo, que seguro lo disfrutan más los peques que los mayores, yo me lo he pasado pipa haciéndolo.

El café Indio

La india es un país que no deja de sorprender, como dice su propio logo Increíble India! ya se a para bien o para mal.
en este caso, para bien, ya que soy una adicta al café y tuve la suerte de poder visitar una finca de cafetales.
Curioso, crecen al aire libre como todos, junto con otros árboles como la pimienta y el naranjo. Así el abono del suelo es completamente vegetal.

Esto sucedió cuando Miquel y yo íbamos hacia Chennai. Tuvimos que pasar un puerto enorme, en el que faltaba el asfalto a ratos y en el que el tráfico siempre infernal de la India, no cesaba. incluso llegué a caerme!

Al final la recompensa fue poder visitar esta finca y tomarnos un café allí mismo. una fantástica experiencia que te permite el viajar en moto. Espero que os guste.

PD. podéis suscribir en mi canal de You Tube y se os avisará automáticamente de cada vídeo que publique en exclusiva!!
Dentro vídeo:

Cuatro horas en Singapur

Bienvenida a Singapur

Cuando una sale de una ciudad limpia, todo le parece sucio. Cuando la cosa es al revés, una alucina…Esta sensación la he tenido otras veces, cuando he vuelto de Asia a España. E incluso hace años cuando volvía del norte de Europa a nuestro país. Esta vez he subido al avión desde un aeropuerto en el que no pude ni comer ya que era imposible pagar con Visa (“ni visa, ni viso” debió pensar el del restaurante). Se trata del aeropuerto de Chennai al este de la India.

El avión que me lleva y me trae, aero de Singapur

Y he salido por otro, el de Singapur también en Asia, pero que es el contrapunto total, vamos que en vez de en avión por el aire, lo he hecho en avión pero por el túnel del tiempo. Limpieza no, pulcritud y modernidad, tanto tiempo sin esos adjetivos en mi boca que se me ha abierto la ídem como cuando llevan a los indígenas a un centro comercial y ven las escaleras mecánicas.

Edificios (rascacielos) de Singapur

Mi primera sorpresa nada más salir es que no necesitaba visado para Singapur, la segunda es que regalan 4 horas de wifi para todo el que las pida, tan solo con enseñar el pasaporte, para el portátil y para el móvil. Eran las 6 de la mañana y me he quedado revisando correos, leyendo las últimas noticias, etc. Luego a las 9, me he ido a la ciudad en un taxi que he pagado con visa, bueno no…

camino a Singapur City, árboles altos y más altos edificios

No he podido pagar ya que por algún motivo mis plásticos no han funcionado ni en el taxi ni en los cajeros, menos mal que llevaba unos dólares en el bolsillo y he podido pagar con ellos al conductor, que se estaba poniendo nerviosito. Esto lo he aprendido de Miquel, que siempre me ha dicho que llevar unos dólares (americanos) te pueden sacar de más de un apuro, como pasó en Etiopía y me ha pasado ahora a mi en SIngapur.

Calle en Singapur

Altos edificios, altos árboles de sombra, campos de golf de kilómetros, los clásico mezclado con lo moderno, ni un papel por el suelo, ni una hoja. Esta ciudad puerto tiene una población de 4.553.009 y un crecimiento del 1.275% (datos 2007).

Entrada de hotel de lujo

El tiempo cada vez más pegajoso y no eran ni las 11 de la mañana. Los autobuses colectivos son eléctricos y casi no hay tráfico si sales de las calles principales. Veo muchos turistas y gente de todo tipo, japoneses, chinos, locales, americanos…y yo. Por fin nadie se fija en mi (ah! que voy sin moto, puede que fuese eso).

Edificio clásico con enorme bloque de apartamentos detrás

Como no abren el centro comercial de todo tipo de electrónica y ya he desayunado o cenado o no se el qué en el aeropuerto, me voy a dar una vuelta. Veo casas antiguas muy bien cuidadas con edificios de lo más moderno. Estoy en una zona buena pese a las grandes obras que hay en una de las calles, veo un hotel de lujo, con jardines y eso me dice algo. Pero también veo edificios públicos como este negro, que seguro tiene algún premio de arquitectura y que dentro está lleno de galerias de arte, restaurantes y oficinas de lo más moderno.

Edificio singular


Escultura en frente de edificio singular


Edificio singular, por dentro

Sigo paseando, aún me queda una hora de espera. Sigo observando, hay cientos de lugares para comer todo tipo de comida, china, japonesa, india, tailandesa…e incluso encuentro un 7Eleven y un lugar donde te sirven una famosa cerveza que probé en Gante y tiene un elefante rosa en su logo: Delirium Tremens, deliciosa y muy potente!!

Cerveza Delirium Tremens


comida ¿china?


comida ¡japonesa!

Tras marearme de tanto restaurante, llego a otra zona entre calles, no muy lejos del centro comercial al que me dirijo. Empiezo a ver templos y a oler a incienso, ya me había informado de que Singapur acoge una gran diversidad de religiones: budismo (28%), cristianismo (19%), islamismo (16%), taoísmo (13%) e hinduismo (5%). Hay minorías sikh y judía. Lo dicho, que empiezo a ver templos y gente rezando, haciendo ofrendas, pujas…

ofrendas de incienso frente a templo

Antes he pasado varias iglesias, pero he de reconocer que me llaman más la atención los coloridos templos de las religiones originarias de eta zona del planeta.

Templo en Singapur

Pero aún Singapur me va a dar más sorpresas, sigo caminando y me encuentro con un colorido mercado. En él se venden únicamente flores y plantas, los puestos son coquetos, algunos muy cursis y hay cantidad de personas comprando, también advierto, hay muchos turistas cámara en mano.

Señora comprando flores

Esto es interminable, los olores me embriagan y son de los buenos, miro el reloj, aún me queda tiempo para seguir descubriendo Singapur, y así lo hago, me planto frente a un semáforo en rojo, nada, que no cambia a verde, tic-tac, nada, tic-tac. Veo que llega una señora, aprieta un gran botón amarillo de un poste y al instante, plas! en verde. Me siento paleta total, como si esto no lo hubiera en mi país, grito mentalmente al mundo.

Venta de plantas, flores y arbustillos

Pues cruzo, no dura ni quince segundos, menos mal que aquí la gente mayor está en forma y va haciendo gimnasia por las calles. Cruzo otra más, esta al puro estilo español, mirando en dirección contraria y por “to er medio” menos mal que no venía nadie. Llego a otra calle peatonal, este barrio es estupendo para vivir, (lo voy pensando) y zas! otro mercadillo, este de frutas.

¡como para robar unos limones!

Naranjas grandísimas, pomelos descomunales colgados de unas mayas del techo, limones, frutas tropicales que desconozco y un porrón de dulces y salados, ¡ si hasta tienen pipas! estoy a punto de comprar un kilo, pero como no tengo dinero, no puedo. Además, me consuelo con que en Australia no dejan pasar ni una aceituna sin fumigar.

Pomelos como melones


dulces, me recuerdan a los polvorones a granel

Ya han abierto, son las once, me despido de las frutas exóticas, las pipas sin tostar, los dulces que parecen polvorones y salgo pitando pero sin correr, al centro comercial. Tengo la piel brillante de la humedad, ¡como para ir deprisa sudando más!

ventanas estilo veneciano

Llego y me pongo a enredar, he mirado en internet y dicen que en esta ciudad, cuando compras hay que regatear, pero hay tantas cámaras expuestas que no se ni cual elegir. Son reacios a ponerles la batería y yo necesito saber qué angular tienen sus lentes. Además les molesta que les pidas ver muchas, te quieren vender la primera que miras y yo soy de regatear y cotillear. Total que encuentro una que me gusta, empiezo a bajar el precio utilizo mi lema, el que aprendí en Marruecos, es: “de lo que pidan la mitad y un poco menos”.

regateando en la tienda

Me piden 900, yo que 300, bajan a 500, yo a 250, digo que me voy y me voy, el tipo se enfada. Llego a otra tienda, hago yo la oferta directamente, 200, piden 800, bajan a 400…me voy y así hasta que la consigo por 189 y me llevo un trípode de regalo. Lo bueno es que me devuelven las tasas en el aeropuerto, total, 15 menos, la misma cámara en una tienda dentro del aeropuerto como oferta la venden a 178, he ganado yo tengo además, un trípode.

vuelta al aeropuerto de Singapur

Y con mi nueva cámara recojo la súper mochila que me ha dejado 2TMoto de la consigna y paso a un aeropuerto con una gran sala, sillones cómodos, televisión, mesas, una zona con videojuegos, mesas altas con internet y mesa baja redonda para usar con los portátiles, con conexión gratuita indefinida, claro. Me encuantro con unos muñecajos que a más de uno le harán gracia, sobre todo a “la mia mamma”.

Mami, esta foto va por ti!!

La puerta de embarque ya está abierta, vamos pasando y nos van diciendo en qué fila ponernos para el embarque, está ordenada hasta la entrada de pasajeros para evitar el caos dentro del avión, esto es eficacia. Me toca en la 5C, a mi lado, dos estupendos muchachotes de 100 kilos (o más), menos mal que yo ocupo poco. Despegamos, me esperan 6 horas de vuelo hasta el continente-isla, que nervios. Miro por la ventana y me despido del azul agua con cientos de cargueros amarrados, parecen del Tente. Adiós Asia, adiós…

cargueros desde la ventana saliendo de Singapur

Todas las fotos están hechas con el Iphone..para que luego digan!! Ah! os dejo con lo primero que vi de Perth (a parte del aereopuerto que llegué de noche) y una de las cervezas más ricas que me he tomado nunca (y cara). Están al final de la galería, colocadas cronológicamente.

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Twitter: @aliciasornosa

Las “cositas” de aduanas…

Antes de guardar a Descubierta en una caja

Esta historia tiene miga, es digna de ocupar un post y de llegar a vuestros oídos:

Sacar la moto de según que países puede ser algo lento, pesado o costoso. Es el caso de la India. Las motos llegaron desde Nairobi a Bombay por aire, los problemas aquí fueron el retraso de dos días del avión que las traía. Pagar a un agente en la terminal de carga del aeropuerto y alucinar con la cantidad de sellos, puertas que tocar, billetes de 100Rs que iban y venían y preguntas (siempre las mismas) sobre la moto. Respuestas que estaban por escrito y claritas en el Carnet de Passage.

Cuando escribo esto estoy en Chennai y llevo dos días metida en el edificio de Aduanas (Customs) de la ciudad. Es un enorme edificio rodeado de un murillo, con pasillos largos llenos de puertas con rejas (unas abiertas y tras cerradas) que parecen calabozos, pero son oficinas. Son cuatro plantes, con dos ascensores y unas escaleras llenas de gente que sube y baja.

Menos mal que he contratado una agencia de transporte que se dedica a ello, a llevar mercancías en contenedores, en barco, fuera del país. Govius & Govius se llama, el dueño, que nos atiende es un descendiente de brahmanes, de cabeza pelada y un gran bigote. Su oficina huele a más de cien años de trabajo, era de su abuelo y está al lado de una enorme iglesia blanca, que dispone de colegio, es como una calle interior en un centro católico, como pone en el portal que da a la calle. Un montón de mesas iguales de madera, ventiladores en los altos techos, tres despachos acristalados separados del resto de la gran habitación. Un staff de más de setenta personas que visten la misma camisa de cuadros en beige de manga corta y con el nombre de la empresa, bordado en el bolsillo izquierdo.

India, circular y vacas va todo junto, como el café con leche

A lo que iba, el primer día me pidieron el carnet de passage que viajaba de un despacho a otro conmigo detrás del tipo que llevaba mi pasaporte en su bolsillo. Tras dos horas sentada en un despacho, con Miquel de conversación, tras dos tés muy dulces e hirvientes, firmaron y sellaron (algo que no era el carnet en si, que se acompaña de cien papeles más). Creí que eso sería el final, pero no, fue el principio.

Al día siguiente llevé a Descubierta (mi BMW F 650 GS) a que la metieran en una caja. Tras tres horas de trabajo con los carpinteros, cuando quieren estos indias curran rápido, resuelto. Llegar a la oficina de Govius & Govius (a los que Miquel y yo nos referimos como los agobios) me costó 2 horas más entre “Auto” (un Mahindra tipo jeep para 8 o más pasajeros, con el techo de lona) y Autobús, en el que me senté en el único asiento libre y a los 30 minutos de estar sentada como una reinona me dicen que es el lugar del revisor, que corte! Pedí mil disculpas al revisor, hasta en catalán, por si sabía hablarlo. Unas chicas con velos negros a las que solo se les veían los ojos, se descojonaron de mi…

De nuevo empaquetando a Descubierta

De nuevo en el edificio de Aduanas, habíamos quedado a las 10 para ir a revisar la moto con el oficial de turno, por fin sellarían el carnet y la meterían el contenedor que irá al barco. Cuando pregunto por la moto, me dicen que está en camino, vamos, que no está. Son las 12 AM y aún no ha llegado el camión que la transporta a la terminal de carga del puerto de Chennai. Todo este tiempo he estado sentada en un despacho y otro, intentando a veces mantener conversación y tomando té.

De pronto me llevan a otro despacho más, hay dos hombres que me miran de arriba a abajo, son inspectores y comienzan a interrogarme:
- ¿Viajas sola?
- Si.
- ¿Qué llevas en las maletas de la moto?
- Herramientas, ropa, cosas electrónicas.
- ¿Medicinas?
- si, pero suaves, en u botiquín de primeros auxilios, por si tengo o veo un accidente.
- Llevas…¿Morfina?
Primero flipo y luego contesto como puedo_ no, las medicinas son para el dolor de cabeza, por si te pica un bicharraco, dolor menstrual, malaria y hongos…
- ¿ A qué país viajas y de dónde vienes?
_ A Australia, de Kenia.

Al rato me encuentro en un cómodo sofá en la sala de espera de la entrada de Aduanas, espero mi moto, mi pasaporte, mi carnet de passage, al agente, al tipo con mis documentos…a mi libertad para salir de India. Visto una blusa de manga larga y un pañuelo a lo pirata, no quería ir ni en manga corta ni escotada (luego comprobé que más me hubiese valido ponerme en tirantes y mini falda).

carreteras en Chennai

Solo espero que no me toque ir a la comisaría de policía a por un maldito papel que llevó ayer Miquel, es un certificado de que no he tenido accidentes en esta región de Chennai. El inspector fue bastante estúpido contestando a Miquel que tardaría como una semana en llamar a todas las comisarías de la región, para “mear y no echar gota” pensé yo.

Por fin y tras unos 30 minutos laargos en los que me da tiempo a escribir esto y la Biblia, me llama mi agente de camisa a cuadros y me dice que nos vamos a la terminal de carga de Chennai puerto. Subo en un coche con chófer, aire acondicionado y el inspector con mis papeles, a mi lado. Los veinte minutos que tardamos en llegar es un auténtico interrogatorio de lo mismo que antes. Estoy cansada y quiero que esto termine ya.

La terminal de cargo de Chennai puerto es una de las más importantes de India, desde aquí se mueven todas las mercancías que entran o salen del país con Asia del este, es un puente entre Singapur e India. La nave a la que me dirijo tiene como mínimo un kilómetro de larga y está llena de cajas de todo tipo. También hay perros por ahí que duermen en fardos y mean en las esquinas de algunos paquetes. Uff, toma seguridad y limpieza!

Antes de que empezaran a buscar la droga en mi moto

Se arma revuelo entre los 30 hombres que hay por ahí, que van pitando a pelotear al inspector que viene conmigo, dándole la mano y conversación. El inspector me presenta a otro hombre, joven que se limpia la mano para dármela y es el jefe de la terminal. Juntos con una cohorte de 10 personas, vamos hasta mitad de la nave, donde reconozco la caja de mi moto. Comienzan a abrirla. Veo que una madera de través va a rozar la pintura del “pico de pato” y meto la mano, todos me echan la bronca.
_Madame, no puede tocar la caja
_Perdón, pues que tengan más cuidado…

La abren y viene el inspector, que se ha mantenido a unos metros, mirando todo el proceso. Me dice que tengo que abrir todas las cajas de 2TMoto, que le vaya contando (por enésima vez) lo que contienen. Abro la primera, el TOP case, saco la cazadora de BMW que revisan bolsillo a bolsillo, me pregunta por las protecciones, se las enseño. Abro una de los laterales, están mis pantalones de montar y ropa de abrigo, casi ni lo mira. Desempapelo el casco, me pregunta si lo puede ver por dentro, yo le digo que meta la mano donde quiera.

La caja de las herramientas, otra de las laterales de aluminio que tanto me han protegido en las tontas caídas que he tenido. la abro, saco la caja blanca con la cruz roja, revisa vendas, tijeras, y tabletas de pastillas, explico que son para la malaria, menos mal que se llaman “Malarone”. Pregunta por las recetas médicas le doy los prospectos. Parece que está satisfecho. rebusca en mi equipaje personal y termina. Uff, que pesado.

Etiqueta de la caja de Descubierta

Le pregunto que si todo ok me dice que si, pienso que lo que tiene que hacer es firmar mi carnet y punto. en el coche de vuelta me invita a comer, acepto aunque no me apetezca, al final, paga mi agente que come con nosotros (que jeta tiene el inspector). Me dejan el coche con chófer para que me lleve donde quiera, me voy a a mi hotel. Al día siguiente está todo resuelto, mi carnet sellado y la moto lista para viajar a Australia.

Mister Govius me aclara al día siguiente que buscaban drogas y que tendría que haber ido en manga corta para que viesen mis inmaculados brazos, que eso hubiera agilizado las cosas… Alucino y le pregunto el porqué, me responde que españoles, brasileños, argentinos (todos al mismo saco, venga!), tenemos imagen de drogadictos, fiesteros…ah! ahora caigo, por eso el inspector me preguntó que si fumaba…Nos reímos del asunto, me despido, tengo que ir a por Morfina antes de que me cierren!

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