
Bienvenida a Singapur
Cuando una sale de una ciudad limpia, todo le parece sucio. Cuando la cosa es al revés, una alucina…Esta sensación la he tenido otras veces, cuando he vuelto de Asia a España. E incluso hace años cuando volvía del norte de Europa a nuestro país. Esta vez he subido al avión desde un aeropuerto en el que no pude ni comer ya que era imposible pagar con Visa (“ni visa, ni viso” debió pensar el del restaurante). Se trata del aeropuerto de Chennai al este de la India.

El avión que me lleva y me trae, aero de Singapur
Y he salido por otro, el de Singapur también en Asia, pero que es el contrapunto total, vamos que en vez de en avión por el aire, lo he hecho en avión pero por el túnel del tiempo. Limpieza no, pulcritud y modernidad, tanto tiempo sin esos adjetivos en mi boca que se me ha abierto la ídem como cuando llevan a los indígenas a un centro comercial y ven las escaleras mecánicas.

Edificios (rascacielos) de Singapur
Mi primera sorpresa nada más salir es que no necesitaba visado para Singapur, la segunda es que regalan 4 horas de wifi para todo el que las pida, tan solo con enseñar el pasaporte, para el portátil y para el móvil. Eran las 6 de la mañana y me he quedado revisando correos, leyendo las últimas noticias, etc. Luego a las 9, me he ido a la ciudad en un taxi que he pagado con visa, bueno no…

camino a Singapur City, árboles altos y más altos edificios
No he podido pagar ya que por algún motivo mis plásticos no han funcionado ni en el taxi ni en los cajeros, menos mal que llevaba unos dólares en el bolsillo y he podido pagar con ellos al conductor, que se estaba poniendo nerviosito. Esto lo he aprendido de Miquel, que siempre me ha dicho que llevar unos dólares (americanos) te pueden sacar de más de un apuro, como pasó en Etiopía y me ha pasado ahora a mi en SIngapur.

Calle en Singapur
Altos edificios, altos árboles de sombra, campos de golf de kilómetros, los clásico mezclado con lo moderno, ni un papel por el suelo, ni una hoja. Esta ciudad puerto tiene una población de 4.553.009 y un crecimiento del 1.275% (datos 2007).

Entrada de hotel de lujo
El tiempo cada vez más pegajoso y no eran ni las 11 de la mañana. Los autobuses colectivos son eléctricos y casi no hay tráfico si sales de las calles principales. Veo muchos turistas y gente de todo tipo, japoneses, chinos, locales, americanos…y yo. Por fin nadie se fija en mi (ah! que voy sin moto, puede que fuese eso).

Edificio clásico con enorme bloque de apartamentos detrás
Como no abren el centro comercial de todo tipo de electrónica y ya he desayunado o cenado o no se el qué en el aeropuerto, me voy a dar una vuelta. Veo casas antiguas muy bien cuidadas con edificios de lo más moderno. Estoy en una zona buena pese a las grandes obras que hay en una de las calles, veo un hotel de lujo, con jardines y eso me dice algo. Pero también veo edificios públicos como este negro, que seguro tiene algún premio de arquitectura y que dentro está lleno de galerias de arte, restaurantes y oficinas de lo más moderno.

Edificio singular

Escultura en frente de edificio singular

Edificio singular, por dentro
Sigo paseando, aún me queda una hora de espera. Sigo observando, hay cientos de lugares para comer todo tipo de comida, china, japonesa, india, tailandesa…e incluso encuentro un 7Eleven y un lugar donde te sirven una famosa cerveza que probé en Gante y tiene un elefante rosa en su logo: Delirium Tremens, deliciosa y muy potente!!

Cerveza Delirium Tremens

comida ¿china?

comida ¡japonesa!
Tras marearme de tanto restaurante, llego a otra zona entre calles, no muy lejos del centro comercial al que me dirijo. Empiezo a ver templos y a oler a incienso, ya me había informado de que Singapur acoge una gran diversidad de religiones: budismo (28%), cristianismo (19%), islamismo (16%), taoísmo (13%) e hinduismo (5%). Hay minorías sikh y judía. Lo dicho, que empiezo a ver templos y gente rezando, haciendo ofrendas, pujas…

ofrendas de incienso frente a templo
Antes he pasado varias iglesias, pero he de reconocer que me llaman más la atención los coloridos templos de las religiones originarias de eta zona del planeta.

Templo en Singapur
Pero aún Singapur me va a dar más sorpresas, sigo caminando y me encuentro con un colorido mercado. En él se venden únicamente flores y plantas, los puestos son coquetos, algunos muy cursis y hay cantidad de personas comprando, también advierto, hay muchos turistas cámara en mano.

Señora comprando flores
Esto es interminable, los olores me embriagan y son de los buenos, miro el reloj, aún me queda tiempo para seguir descubriendo Singapur, y así lo hago, me planto frente a un semáforo en rojo, nada, que no cambia a verde, tic-tac, nada, tic-tac. Veo que llega una señora, aprieta un gran botón amarillo de un poste y al instante, plas! en verde. Me siento paleta total, como si esto no lo hubiera en mi país, grito mentalmente al mundo.

Venta de plantas, flores y arbustillos
Pues cruzo, no dura ni quince segundos, menos mal que aquí la gente mayor está en forma y va haciendo gimnasia por las calles. Cruzo otra más, esta al puro estilo español, mirando en dirección contraria y por “to er medio” menos mal que no venía nadie. Llego a otra calle peatonal, este barrio es estupendo para vivir, (lo voy pensando) y zas! otro mercadillo, este de frutas.

¡como para robar unos limones!
Naranjas grandísimas, pomelos descomunales colgados de unas mayas del techo, limones, frutas tropicales que desconozco y un porrón de dulces y salados, ¡ si hasta tienen pipas! estoy a punto de comprar un kilo, pero como no tengo dinero, no puedo. Además, me consuelo con que en Australia no dejan pasar ni una aceituna sin fumigar.

Pomelos como melones

dulces, me recuerdan a los polvorones a granel
Ya han abierto, son las once, me despido de las frutas exóticas, las pipas sin tostar, los dulces que parecen polvorones y salgo pitando pero sin correr, al centro comercial. Tengo la piel brillante de la humedad, ¡como para ir deprisa sudando más!

ventanas estilo veneciano
Llego y me pongo a enredar, he mirado en internet y dicen que en esta ciudad, cuando compras hay que regatear, pero hay tantas cámaras expuestas que no se ni cual elegir. Son reacios a ponerles la batería y yo necesito saber qué angular tienen sus lentes. Además les molesta que les pidas ver muchas, te quieren vender la primera que miras y yo soy de regatear y cotillear. Total que encuentro una que me gusta, empiezo a bajar el precio utilizo mi lema, el que aprendí en Marruecos, es: “de lo que pidan la mitad y un poco menos”.

regateando en la tienda
Me piden 900, yo que 300, bajan a 500, yo a 250, digo que me voy y me voy, el tipo se enfada. Llego a otra tienda, hago yo la oferta directamente, 200, piden 800, bajan a 400…me voy y así hasta que la consigo por 189 y me llevo un trípode de regalo. Lo bueno es que me devuelven las tasas en el aeropuerto, total, 15 menos, la misma cámara en una tienda dentro del aeropuerto como oferta la venden a 178, he ganado yo tengo además, un trípode.

vuelta al aeropuerto de Singapur
Y con mi nueva cámara recojo la súper mochila que me ha dejado 2TMoto de la consigna y paso a un aeropuerto con una gran sala, sillones cómodos, televisión, mesas, una zona con videojuegos, mesas altas con internet y mesa baja redonda para usar con los portátiles, con conexión gratuita indefinida, claro. Me encuantro con unos muñecajos que a más de uno le harán gracia, sobre todo a “la mia mamma”.

Mami, esta foto va por ti!!
La puerta de embarque ya está abierta, vamos pasando y nos van diciendo en qué fila ponernos para el embarque, está ordenada hasta la entrada de pasajeros para evitar el caos dentro del avión, esto es eficacia. Me toca en la 5C, a mi lado, dos estupendos muchachotes de 100 kilos (o más), menos mal que yo ocupo poco. Despegamos, me esperan 6 horas de vuelo hasta el continente-isla, que nervios. Miro por la ventana y me despido del azul agua con cientos de cargueros amarrados, parecen del Tente. Adiós Asia, adiós…

cargueros desde la ventana saliendo de Singapur
Todas las fotos están hechas con el Iphone..para que luego digan!! Ah! os dejo con lo primero que vi de Perth (a parte del aereopuerto que llegué de noche) y una de las cervezas más ricas que me he tomado nunca (y cara). Están al final de la galería, colocadas cronológicamente.
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Bienvenida a Singapur
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camino a Singapur City, árboles altos y más altos edificios
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vuelta al aeropuerto de Singapur
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Edificios (rascacielos) de Singapur
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Edificio singular
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Edificio singular, por dentro
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Escultura en frente de edificio singular
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Entrada de hotel de lujo
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ventanas estilo veneciano
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Edificio clásico con enorme bloque de apartamentos detrás
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comida ¿china?
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Cerveza Delirium Tremens
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comida ¡japonesa!
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Calle en Singapur
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Templo en Singapur
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ofrendas de incienso frente a templo
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¡como para robar unos limones!
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Pomelos como melones
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Venta de plantas, flores y arbustillos
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Señora comprando flores
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dulces, me recuerdan a los polvorones a granel
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regateando en la tienda
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Mami, esta foto va por ti!!
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El avión que me lleva y me trae, aero de Singapur
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cargueros desde la ventana saliendo de Singapur
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